Francisco Hernando, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, comparó el conocimiento de la lengua catalana con el baile de sevillanas. "Qué bonita la mañana / cuando va rompiendo el alba, / más bonitas son las niñas / bailando sevillanas". El ilustre jurista manifestó en Madrid que si él ejerciera en Catalunya aprendería el catalán, pero como un enriquecimiento personal, como cuando va a Andalucía le gusta saber bailar sevillanas. "Trajes con volantes, / batas de lunares, / flores en el pelo / y en los ojitos, niñas, / la luz del cielo".
A su juicio, no debe imponerse a nadie el conocimiento de una lengua que luego no tiene una proyección positiva en otros aspectos de la vida. "Qué bonitas van las jacas / cruzando la taranquela, / más bonitas son las niñas / que llevan en la grupera". Hernando cree que, en el caso de los jueces, hay que tener en cuenta su movilidad, por lo que el conocimiento de la lengua cooficial con el castellano no puede ser considerada como una exigencia. "Qué bonita la carreta / que lleva mi simpecao, / más bonitas son las niñas / que van andando a su lao". El titular del Alto Tribunal piensa que, a lo sumo, el conocimiento de la lengua propia de una comunidad debe ser un mérito pero no un requisito, algo así como bailar sevillanas: "Qué bonita está la tarde, / el sol la viene dorando, / más bonitas son las niñas / que alegres vienen cantando".
Las palabras de don Francisco ponen de manifiesto que entre leer a Espriu o vestirse de faralaes hay la misma diferencia que entre dictar una sentencia en una lengua oficial o batiendo palmas, que donde esté una sevillana rociera que se quiten los versos de Ausias March, aunque entre una y otras medien cinco siglos y unas castañuelas. La Justicia en España no es un cachondeo, como defendía Pedro Pacheco, sino una sevillana. "Si dices que no te gusta / pa qué vienes al Rocío..., / si no sientes el cariño / que la Virgen te ha ofrecío". En este país habría que cambiar las togas por los trajes de volantes y las citas en latín por las rimas andaluzas. "Si no te gusta el camino / pa qué pisas las arenas..., / si no entiendes de promesas / de amistad y de gente buena".
Al bueno del presidente del Consejo del Poder Judicial le preguntaron cómo se le había ocurrido comparar la lengua catalana con un baile andaluz, pero no supo dar respuesta a qué extraña asociación mental correspondía semejante genialidad. Pero lo mejor hubiera sido dejarse de explicaciones, y sin esperar a ningún palmero arrancarse con un estribillo que no permitiera respuesta, tal como ése. "Si dices que no lo sientes / pa qué vienes a la ermita..., / si no rezas a la Virgen / aunque ella te lo permita".

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