Lo más llamativo de la crisis que Irán ha desatado con su decisión de reanudar su programa nuclear es que ningún analista ha sido capaz siquiera de entrever qué respuesta adoptarán las potencias occidentales. Más allá de la retórica apelación a una eventual denuncia del asunto en el Consejo de Seguridad de la ONU, en donde casi con total probabilidad no se lograría la unanimidad necesaria para fijar sanciones contra Teherán, nadie ha concretado posibles alternativas. Y la lectura de que de ello han hecho varios diarios de referencia del mundo es que, en estos momentos, Irán tiene la sartén por el mango. "Sus enormes disponibilidades de petróleo y de gas hacen que sea escuchada con simpatía por naciones como China y la India, que necesitan garantizar sus suministros energéticos", ha escrito el FINANCIAL TIMES. "La cada vez más difícil relación de George Bush con Rusia complica sus esfuerzos por lograr un consenso sobre Irán", ha añadido el diario. Ésta ha sido la opinión editorial de LIBÉRATION, que no se recata a la hora de subrayar el derecho de Irán a disponer de un programa nuclear con fines pacíficos: "Los mulás seguirán maniobrando para obtener la bomba atómica mientras no teman caer en una confrontación y sufrir sanciones que podrían serles fatales. Lo único que todavía podría obligarles a dar marcha atrás sería un acuerdo de la comunidad internacional para llevar a Irán frente al Consejo de Seguridad".

Ya se ha dicho que ni Rusia ni China estarían por esa labor. Pero, aun no siendo miembros del citado consejo, tampoco Alemania ni Italia, países que tienen estrechas relaciones comerciales con Irán, apoyarían una política de dureza hacia Teherán. Es posible que George Bush y Angela Merkel hablen de ello en el viaje que la cancillera alemana inicia hoy a Washington. Lo que sí es seguro es que la líder democristiana alemana cae mucho mejor que su predecesor Gerhard Schröder en los círculos de la derecha norteamericana. Como indicio de ello, el artículo de Marcus Waller que abría la edición europea de THE WALL STREET JOURNAL: "En la última cumbre europea, la señora Merkel sorprendió a todo el mundo elaborando con éxito un acuerdo sobre el presupuesto europeo. La señora Merkel también se ha alejado del acercamiento de Schröder a Rusia y a Francia en el llamado 'eje de la paz' que se opuso a la decisión de Bush de invadir Irak. Esos cambios y un tono más amistoso hacia Washington han despertado la esperanza de que Merkel haga que Alemania vuelva a su actitud atlantista de otros tiempos. ... Pero los analistas advierten de que ello tiene sus límites. Por ejemplo, y coincidiendo con el sentir de su opinión pública, la señora Merkel no ha ofrecido mandar tropas a Irak y critica las prácticas de detención de Guantánamo".

Para terminar, una cita del artículo de Daniel Vernet en LE MONDE: "Según una encuesta ..., el 66% de los rusos quieren un dirigente con mano dura y sólo el 28% confían en la democracia para resolver sus problemas. El 81% de ellos piensa que una economía potente es más importante que las instituciones democráticas. Y su presidente no hace nada para disuadirlos. Poco a poco, las libertades conquistadas han sido recortadas, con la excusa de establecer la autoridad del Estado y, en realidad, para reforzar el poder presidencial".