Extraña reunión la que hoy y mañana convoca en el parador de Toledo a nueve dirigentes del PP en torno a Mariano Rajoy. Lo de extraña no va por la resistencia de Génova a desvelar hasta última hora el lugar de la cita. Ni por los temas a tratar. Tampoco por la novedad, que no es tal, pues este tipo de reuniones las viene convocando Rajoy cada seis meses.

Lo de “extraña” -no es nada peyorativo-, lo digo por la dificultad de definir la naturaleza de un encuentro de dirigentes que no coincide con la dirección, que formalmente no toma decisiones y, sin embargo, tiene la capacidad de revisar cada seis meses la estrategia del PP para rectificarla y ratificarla.

Semejante privilegio pasa por la puesta en común de un grupo tan heterogéneo como el que forman Rajoy, Acebes, Zaplana, Mayor Oreja, Arenas, Pío G. Escudero, Ruiz-Gallardón, Josep Piqué y Carlos Aragonés, que son los convocados. Coinciden con quienes pueden asistir a los llamados ‘maitines’ semanales ¿Qué tienen en común estos hombres?

Es como el Estado Mayor de Rajoy, aunque formalmente pasa por ser solamente un órgano asesor del presidente del partido, con sus dos principales brazos de actuación política: el partido (Acebes) y el grupo parlamentario (Zaplana). A partir de ahí, todas las razones de encuadramiento serían arbitrarias e incompletas. La posición en la pirámide de poder dentro del PP o la confianza personal del líder, explicarían algunas presencias pero no otras. Así que decidan ustedes.

En todo caso, de esta tormenta de cerebros en su aislamiento toledano -los anteriores fueron en Sigüenza y Segovia-, debe salir la decisión de mantener o rectificar la estrategia del PP, tremendista y en solitario, que aparece situada en un punto cercano a la extrema derecha, según las mismas encuestas que le dan unas expectativas de voto próximas a las del PSOE. Las mismas encuestas que sirven al PP para hablar de "empate técnico", aunque la diferencia se agranda en contra de Rajoy si se indaga en preferencias para presidir el Gobierno.

El retiro de este grupo de dirigentes tiene el interés añadido de celebrarse a sólo dos meses de una Convención Nacional que, en recientes palabras de Rajoy, debe elaborar "un nuevo proyecto político que actualice las líneas básicas de este partido". Sin embargo, existe el peligro de que el debate se centre exclusivamente en el Estatut y las alternativas de actuación política del PP según el desenlace de este proyecto.

Quedan más de doce meses hasta las próximas elecciones (mayo 2007). La reflexión de estos hombres puede hacerles pensar en la eficacia, al menos mediática, del exceso, el tremendismo y la sobreactuación, como forma de mantener el acoso sobre el Gobierno socialista, y muy especialmente sobre la figura de Rodríguez Zapatero. Pero antes o después tendrán que volver a las zonas templadas de la política, donde están los grandes yacimientos del voto, si quieren recuperar el poder.

acasado@elconfidencial.com