La Edad de Piedra no acabó por falta de piedras. Se pasó esa página porque la avanzadilla de la Humanidad elaboró materiales más eficaces. Hace más de 30 años la gente sensata en Arabia Saudí recordaba lo de las piedras a sus socios en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Cuidado con elevar el precio, decían, porque los consumidores de nuestros bienes no tardarán en potenciar proveedores distintos y, lo que sería mucho más peligroso para nuestro negocio, en desarrollar fuentes alternativas de energía. El mercado exige suministros seguros y el precio que esta dispuesto a pagar por lo que necesita está en función de la oferta y de la demanda. Cualquier interferencia no económica en el mercado, cualquier sobreprecio político y cualquier interrupción por razones políticas en el suministro, destruye la reputación del proveedor y el atractivo del bien que se pretende vender.
La gente sensata en Arabia Saudí tardó tiempo en hacer valer su lógica. Vladimir Putin, que se pensaba autor de una jugada maestra, ha entrado en razones en menos de una semana. Su encontronazo con la Unión Europea le ha forzado a un acuerdo con Ucrania que se ajusta a precios de mercado (230 dólares por los mil metros cúbicos de gas) y al final todos, salvo él, han salido ganando.Sin duda Viktor Yushchenko se ha beneficiado de la insensatez de Putin. El líder ucraniano era tan rehén de Moscú pagando precios artificialmente bajos de 50 dólares por el suministro de Gazprom como lo hubiera sido sometido a precios de extorsión. También se beneficia Europa que iba camino de depender peligrosamente del gas ruso. Comienza de nuevo la búsqueda, al igual que en los 70, de nuevos proveedores y de nuevas fuentes de energía.Es de esperar que se dejen demagogias de lado y que se reabra el debate nuclear.
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