El general jefe del Ejército de Tierra, teniente general José Mena Aguado, ha advertido de la posibilidad de intervención del Ejército si el estatuto de Cataluña es aprobado con artículos que desbordan el marco constitucional. La advertencia con tonos de amenaza, ha empañado el festejo de la Pascua Militar, ha dejado en entredicho al presidente del Gobnierno, José Luis Rodríguez zapatero, ha abierto un nuevo frente de debate político y va a enrarecer, mas si cabe, las negociaciones sobre el estatuto que apenas avanzan y de las que se ha apartado voluntariamente o forzosamente el propio Zapatero. En todo caso este incidente político y militar marca el inicio del año político de una manera que, al margen de la inoportunidad y salida de tono del teniente general, desvela la inquietud que este debate del estatuto está provocando en toda España. Hasta el punto que el Rey se vio ayer obligado a mencionar la palabra “reconciliación”, como si estuviéramos ante una grave fracturasocial.
La Pascua Militar no ha vuelto a defraudar. Cuando todo parecía discurrir con total tranquilidad en la recepción tradicional del Palacio Real presidida por el Rey don Juan Carlos, y en presencia de un presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, bastante silencioso y muy serio ante los medios de comunicación – a lo mejor ya tenía noticias del pascualazo sevillano – en Sevilla saltaba la noticia y la advertencia militar al estatuto de Cataluña. Ni más ni menos que una advertencia o amenaza en boca del General Jefe de la Fuerza Terrestre, Teniente General José Mena Aguado, quien recordó el artículo octavo de la Constitución que otorga a las Fuerzas Armadas la defensa de la soberanía y la unidad nacional en caso de que se desborde el marco constitucional, y por lo tanto la obligación de intervenir militarmente si se diera dicha oportunidad.
El teniente general Mena, que ha sido citado hoy a las 10 de las mañana en el despacho del ministro de Defensa, José Bono – quien por cierto también ha recordado, en otras ocasiones, el mismo artículo octavo de la Constitución aunque de manera mas matizada - para su presunta destitución del cargo a propuesta del JEMAD, y que pasa a la reserva el próximo mes de marzo, aludió en su proclama de la Pascua Militar como un capítulo inconstitucional a la obligatoriedad de aprender catalán que se pretende en el proyecto de estatuto catalán, y declaró su esperanza de que el texto llegado a Madrid y que ahora es inconstitucional no se convierta en el documento final.
El pascualazo militar del teniente general Mena no incurre en ninguna ilegalidad, pero si escapa de su competencia militar porque su discurso está en el ámbito de lo político y su advertencia suena a amenaza del estamento militar al poder civil democrático. De ahí la natural alarma política y social creada, por mas que dicho discurso coincida con el sentir de gran mayoría de los mandos y jefes del Ejército, e incluso de los españoles, como lo ha recordado el Partido Popular sin desautorizar la proclama, que si fue muy duramente criticada por el PSOE y sobre todo por las fuerzas nacionalistas e IU, los que también se han lanzado a criticar la posición del PP.
Provocando entre todos un ruido político y mediático que dio alas y gran publicidad al incidente militar sevillano, que sienta un precedente de lato nivel – ya hubo un coronel que envió correos electrónicos con una misiva similar y mas dramática, que fue pasado a la reserva hace meses – y que dejó la autoridad del presidente Zapatero en entredicho, en sus narices y en plena Pascua Militar. El mismo día en el que el Rey volvía a pedir reconciliación y consenso entre todos los españoles confirmando con sus peticiones – reiteradas otras veces- que el momento político en el que estamos es momento difícil, de posibles enfrentamientos y crucial.
Algo que sabemos todos y de lo que tiene una grave responsabilidad el presidente del Gobierno (y el PSOE por consentírselo) por haber impulsado y admitido a trámite el estatuto inconstitucional llegado a Madrid. El que ahora quieren arreglar de muy mala manera y sobre el que el propio Zapatero no se atreve ahora ni siquiera a comentar nada porque debería rectificar en público todo lo prometido en Cataluña y en Madrid a los nacionalistas del PSC, IUV, ERC y CiU, y de momento no se atreve. O por que puede que haya sido el núcleo duro del PSOE el que le haya impuesto el freno – de las misma manera que el núcleo duro del PSC apartó a Maragall de la negociación – y la persona de Rubalcaba como la encargada de dar la cara y de arreglar, si es que tiene el menor arreglo, el entuerto catalán.
Ahora se entienden mejor las prisas y el secretismo que este gobierno, de manera vergonzante, quiere imponer en torno al estatuto para que los españoles no descubran las trampas y los abusos inconstitucionales que conlleva, amén de un claro recorte de libertades y de derechos ciudadanos. Y que ya tiene sobre su redacción final la espada o amenaza del hasta ahora Jefe del Ejército de Tierra, el teniente general Mena Aguado que ha dicho en público lo que piensa y de otra manera dice y repite el ministro de Defensa, al que le ha aguado la Pascua Militar aunque no tanto como a Zapatero, y eso que el ministro anunció en esta fecha su reforma de la carrera militar y la concesión de máximas condecoraciones – tardías, por cierto incluso para este Gobierno - a soldados españoles que actuaron en la guerra de Iraq.
¿Qué efecto tendrá en los negociadores del estatuto catalán esta proclama militar? No lo sabemos pero consecuencia tendrá. Los de ERC subirán las apuestas y otros usarán la crisis para convencer a los nacionalistas de las grandes dificultades que comporta el pacto por lo que habrá que rebajar el tono soberanista del documento. De un texto que, tal y como vino, no tiene buena solución porque o los nacionalistas traicionan su propia posición o el PSOE se traga un estatuto inconstitucional. El término medio es al día de hoy casi imposible de encontrar o de pactar.

No entiendo lo que está pasando en este país, donde las cosas no van tan mal tan mal y por los subnormales de una lado y los del otro, están liando las cosas de una manera increíble.
Por supuesto hago oídos sordos a esos que hablan que parece que estamos en un estado de preguerra civil, al final triunfará la coherencia y las mentes grises e interesadas que tienen claro que una guerra no es rentable económicamente resolverán el asunto: los pobreticos de nosotros que estamos dentro, les vamos a importar siempre un pepino.
He leído la suficiente historia para saber hasta donde son capaces de llegar los militares (centros de detención clandestinos y demás) por muy buenos que parezcan ahora y también se lo ambiciosos que son estos personajillos nacionalista tipo Carod. A todos se les comprará, al militar este que ha hecho las declaraciones se le ha dado un escarmiento y como está a punto de retirarse se le dará un buena paga, a Carod también se le recompensará bien (de una manera más sutil) y ya está, a eso por desgracia me remitía y eso es lo que entienden los poderosos cuando habla de triunfar la "la coherencia".
Por supuesto, lo que de verdad procupa: los sueldos, los trabajos precarios y los horarios criminales, la inseguridad, la situación precaria de los inmigrantes (me dejo un montón de asuntos, lo se), en fin y que muchos ,junto conmigo nos vamos a pasar la vida viviendo en alquiler, lo que de verdad nos afecta todos los días, seguirá en el aire "incoherentemente"