Mientras los negociadores del 'Estatut' prolongan su interminable diálogo, el presidente Zapatero quiere poner orden en su casa -el Partido Socialista- para poder llegar luego a acuerdos con los catalanistas. El martes se reunirá el Consejo de Política Territorial del PSOE, un órgano en el que tienen acomodo todos los presidentes autonómicos y secretarios generales de las federaciones regionales. Aunque no lo hayan explicitado, el tema principal que van a tratar será el 'Estatut', porque toda la política territorial española gira en torno a la carta autonómica que pretende la Generalitat. La jornada del martes se cerrará en La Moncloa con una cena que ofrecerá Zapatero a los presidentes autonómicos de su partido, a la que se sumarán Rubalcaba, Blanco y Alfonso Perales. Una cena pensada para hacer la digestión de la comida.

A ambas citas está convocado Maragall, lo que permitirá a la plana mayor de los dirigentes socialistas conocer las tesis que se defienden a los dos lados de la mesa negociadora, la representada por Zapatero y Rubalcaba, y la del tripartito. A Maragall no le gustan nada esos encuentros multilaterales, donde se encuentra en abrumadora minoría, por eso es partidario de los diálogos a dos, Madrid-Barcelona, mientras el resto de las comunidades autónomas quedan convertidas en menores de edad, sin voz ni voto.

El escenario ideal para Maragall es el definido por un País Vasco que se autoexcluye, un vasto territorio de regiones reducidas al anonimato y una Cataluña como interlocutora preferente del Gobierno. Recuerdo que tras los Juegos Olímpicos de 1992, el alcalde Maragall reclamó más inversiones para Barcelona porque era la «principal locomotora del Estado». Así son los jugadores de ventaja.

El próximo martes puede ser un buen día para que los dirigentes del Partido Socialista analicen el 'Estatut' desde la óptica de los intereses generales. El discurso de los neonacionalistas del PSC debe ser confrontado desde otras regiones, como Asturias. Vicente Álvarez Areces y Javier Fernández van a estar presentes en la reunión; ahora hace falta que den un paso al frente y mantengan una postura rigurosa para que la crítica al 'Estatut' vaya más allá de las declaraciones rotundas de Juan Carlos Rodríguez Ibarra.