Mañana llega a la Moncloa el rey de la tiza, el último mohicano, que ha tocado el tambor de las sublevaciones en la América otra vez insurrecta. Viene del lugar donde la nieve y el cóndor son inmóviles y mudos. El caudillo que ha encendido la hoguera de los indios en lo alto del mundo, contra los viejos y actuales invasores, es un indio, que de niño masticaba las cáscaras de naranja; su papá, cuando se amargaba, tomaba aguardiente; él creció y descubrió que los agricultores de la coca ganan solo el 5% y los verdaderos narcotraficantes están en los Estados Unidos.
Evo propuso que cada boliviano pudiera tener un huerto de amapolas cuando la DEA enviaba helicópteros artillados de Vietnam para fumigar los cultivos. Los guerrilleros idean pozas de maceración en los parques naturales; surgió un leninismo esnifado, un maoísmo nasal, un sindicalismo de papelina, y en vez de acabar a tiro limpio, idearon otra táctica; iniciaron una marcha, un sendero luminoso a la Asamblea Nacional. Los cocaleros agitaron a los votantes y les convencieron de que antes su riqueza era la plata que se llevaron los españoles, después el estaño que arrebataron los Patiños; y ahora, la coca, que quieren quemar los norteamericanos.

Evo va a nacionalizar la blanca y ha llamado a Bush terrorista.El visitante de la Moncla trae, como todos los aymares, la tumba acuestas. Ex trompetista, pastor de llamas, pero sobre todo aymar.«Ni con una barra de hierro podrías tumbar a un aymar». Mastica coca incesantemente. Ganó las elecciones en Bolivia con el programa, coca+soberanía+equidad+paz. El esnife fue lanzado como programa.Un tirito en vez de un tiro.

Tal vez le dé un toque de polvo de ángel al arcángel Zapatero y le explique que La Paz cultiva coca desde hace 500 años. «Y los imperialistas nos quieren arrasar los cultivos». «Cien gramos de polvo cristalino cubre las necesidades humanas de la patata, el hierro, el fósforo y las vitaminas A, B y E». Antes de Evo, mandó en Bolivia un cholo que desnudó al embajador británico y lo paseó por las calles sobre un asno. Este aspira a que no les quiten ni los hidrocarburos ni la nieve.

Evo explicará a Zapatero que el altiplano ciega como una oleada de sangre y ya no aguantan el hambre las alpacas. Los bolivianos apenas sonríen porque hubo ciento ochenta y cinco revoluciones en ciento ochenta años, sonaron los primeros disparos de El Che al sur de Santa Cruz, pero El Che fue asesinado por la CIA y todo siguió igual. Contará que cuando los españoles llegaron a buscar oro a Bolivia, los frailes dijeron que la coca era la hija del diablo; la prohibieron hasta que se dieron cuenta de que ése era el alimento de los indios y su vigor.

Ahora Potosí es la coca y Evo Morales la llama. Fin de la película: llegarán los marines.