Conmoción o la nada y sus consecuencias, de Ángeles Escrivá en El Mundo
Es el año olla a presión. A diferencia de lo ocurrido en ejercicios anteriores en el País Vasco, 2006 no se caracteriza por tener fechas concretas destacadas y atrás quedan los grandes enfrentamientos judiciales que tanta energía política gastaron. Sin embargo, es el año en el que se sustanciarán todas las expectativas creadas en el 2005 -o no, y cualquiera de las dos opciones puede generar todo un terremoto político-; y, sobre todo, es el año previo a 2007 en el que, al margen de la obviedad, están fechadas las próximas elecciones municipales en la CAV. Esta variable, influya después más o menos, ha sido manejada por todos los partidos para elaborar los calendarios de actos que, de producirse, se anuncian históricos.
Aunque, por el momento, van con retraso. Según los cálculos iniciales de los protagonistas, y después de que el presidente validase las intenciones de Otegi en la carta que éste le remitió el año pasado, a estas alturas, ETA tenía que haber demostrado su voluntad inequívoca de dejar las armas. Conforme con la misiva, los partidos vascos tenían que haber sustanciado su intención de resolver los problemas políticos que supuestamente impiden que la sociedad viva en paz, y el Ejecutivo y ETA, tenían que haber dialogado oficialmente.
Pero, revitalizada la izquierda abertzale y segura, según sus documentos, de que la situación le favorece, ETA ha aplazado la confirmación de su supuesta intención de abandonar el terrorismo, se ha reafirmado en sus demandas más extremas y todo sigue en el aire. Los dirigentes de Batasuna dieron de plazo hasta Navidad para comprobar si el proceso iba a tener futuro y el Aberri Eguna para sustanciarlo.
Pero son conscientes de que les será difícil estar legalizados en las municipales si ETA no da un paso y de que si Zapatero perdiera las elecciones, no tendrían una oportunidad como la actual para negociar. De modo que éste puede ser el año de la inflexión de ETA, de la reinvención de Batasuna que celebra su congreso a principios de año, de la creación de la mesa de partidos, de la reforma estatutaria en el País Vasco o similar; o el año de la nada y sus consecuencias.
