EN FORCAREI lo tienen muy claro: si limpias las cuadras en la mañana de San Silvestre, papa y mártir, no tendrás que volver a hacerlo en lo que resta del año. Y si recortas ligeramente el rabo de tus vacas -decía mi abuelo Henrique- «non voltarán moscar ata o ano que ven». Eran consejos muy útiles para la sociedad agrícola de los años cincuenta, cuando todos sabíamos qué significa el verbo moscar. Pero quizá sirvan de poco en la Galicia de hoy, cosmopolita y tecnológica, que acaba de derrotar a Uruguay en el Estadio Nacional de San Lázaro.

Ello no obstante, si es cierto que «el que sabe, sabe», quizá podamos adaptar los viejos apotegmas de mi pueblo a la vida política de hoy, para concluir que, si aclaramos algunos galimatías el día de San Silvestre, que es hoy, no tendremos que volver sobre ellos en lo que queda de año. Así que, con su permiso, voy a poner manos a la obra.

¿Qué significa, por ejemplo, que el PSOE y los nacionalistas han alcanzado «un preacuerdo sobre un tercio del Estatut»? Que los socialistas están negociando -al menos en parte- consigo mismos; que el Estatut ha dejado de ser un texto jurídico único para convertirse en una componenda de retrincos destinada a disputar la carrera de obstáculos que conduce a las elecciones; que los catalanes y el resto de los españoles merecemos algo más, y que quien mal anda mal acaba.

¿Qué quiso decir Rodríguez Zapatero al mostrarse tan satisfecho de ejercer el «patriotismo social»? Pues que, no pudiendo evitar la sensación de laberinto que surge de la coincidencia entre una mayoría compleja y un ansia compulsiva de reforma, se ha optado por hipertrofiar la política social, para dibujar sobre ella el nuevo mapa de España.

¿Qué pretendía el sargento honorario José Bono cuando, metido de hoz y coz en una misión de la OTAN, se puso a criticar a la OTAN? Que no se note que está embarcado en operaciones de escaparate para las que no tenemos recursos, y que nadie se pregunte por qué seguimos intentando ganar prestigio internacional mediante carísimos operativos militares, en vez de hacerlo con razonables y generosas misiones civiles.

¿Y qué quiso decir Fraga cuando nos recordó a los gallegos que vamos a perder 3.000 euros -¡por barba!- por la mala negociación de los presupuestos de Europa? Pues que nos dirijamos a Touriño para elucubrar sobre la pasta que nunca vamos a tener, en vez de dirigirnos a él para preguntarle qué hizo con los 6.000 euros que pusimos cada uno -entre 1990 y 2005- para seguir siendo un lamentable Objetivo 1 de la UE.

Con estas aclaraciones, hechas por San Silvestre, podrá usted arreglarse hasta el año que viene. Y el lunes, Dios mediante, volveremos a empezar.