Si la ley se pone cruda, el Marlboro 'poscópula', tan hispánico, habrá que fumárselo en casa / Un prostíbulo sin humo viene a ser una hamburguesería, pero sin hamburguesas
MARTES 27
«No mata el tabaco. Mata la vida». Lo escribió el inolvidable Cabrera Infante, y ahora la sentencia pudiera sevirnos de antieslogan para el movidón que se nos viene encima, con la campaña antitabaco que arranca en Nochevieja. El peatonaje que prefiere irse al otro barrio debidamente intoxicado de Marlboros o Ducados ya ha empezado a llamar donde corresponde para cerciorarse de sus sitios de pecado. El peatonaje quiere saber, entre otras cosas, si puede fumar en las cabinas de los sex-shops, y también si puede fumar en las habitaciones de los prostíbulos. Tomo estas dudas más o menos exóticas de los datos que dan los de Sanidad, donde no paran de recibir llamadas. El peatonaje es que sale enseguida muy golfo.
Parece que en las cabinas de los sex-shops no se podrá fumar.Lo de las habitaciones de los puticlubs está por ver. Comprende uno bien que el peatonaje pregunte lo de los sex-shops, que son sitios donde suele quedar siempre una mano libre, y a ver qué hace uno, o una, incluso, con esa mano inútil. Naturalmente, también entiende uno muy bien lo de las habitaciones de los puticlubs, donde el peatonaje pudiera tener negado, bajo multa, lo que ya tiene logrado en casa: el cigarrito después del polvo. Si la ley se pone cruda, que se pondrá, el Marlboro poscópula, tan hispánico, habrá que fumárselo en casa. Vete de lumis para eso.Veo que ya las propias meretrices han llamado bastante para consultar la prohibición, y en esta consulta asoma mucho la inquietud razonable del sufrido y noble gremio, que quizá tiene más clientes entre fumadores que entre no fumadores. La prostitución no acaba de legislarse, pero la prohibición de fumar sí.
Todo esto no delata, entre otras cosas, sino la dificultad de aplicar la nueva ley, en principio, y después que el español no es criatura de un solo vicio, sino de varios que, encima, procura cumplirlos juntos. No tenemos enmienda. Ya pueden programar los de los sex-shops las pelis de pornomacizas que quieran, que si si no hay cigarrito el personal como que se lo piensa... Ya pueden las lumiascas de Madrid sacar su mejor surtido lencero y su Kamasutra actualizado, que si no hay tabaco tras la coyunda lo mismo tampoco hay coyunda. Eso, y que un prostíbulo sin humo viene a ser una hamburguesería, pero sin hamburguesas. El problema no va a ser dejar el tabaco, sino que el tabaco nos va a retirar de todos los vicios de la mala vida, que ya saben ustedes que es la buena. Sin embargo, el móvil, esa catástrofe, no lo suprimen ni en discotecas ni en lupanares, donde se puede y se debe hacer de todo, menos hablar por teléfono.
Para un vicio que podíamos ejercer en público, van y nos lo quitan.
MIÉRCOLES 28
El poeta y periodista Ignacio Elguero prepara una gran fiesta lírica para principios de año, en la Casa Encendida. La iniciativa es un homenaje a la poesía española en general y en particular a La estación azul, su singular y heroico programa de Radio Nacional.Elguero está convocando alegremente a todas las costas de los poetas, que a menudo son costas rivales o enemigas, y se agradece y se aplaude este gesto democrático, tan infrecuente en la guerra de guerrillas de café que es la vida literaria. Me da Elguero detalles mientras almorzamos en De María una carne mitológica, entre futbolistas famosos y muchachas doradas. Elguero, además, publica enseguida Los hijos de Chencho, continuación, por arriba, de Los niños de los Chiripitifláuticos, un entero y amenísimo retrato generacional de los nacidos en los años 60, desde Emilio Butragueño a él mismo, desde Lorenzo Silva o Aitana Sánchez Gijón a un servidor, que un día presentáramos en Calle 54, con músicas de nuestra infancia, algún madelman de insólita figuración y otras artesanías de aquellas Navidades entre bicicletas BH y trencas de varios fríos. Mi amigo me deja por Andrés Aberasturi, que le espera para los jaleos de la radio. Antes, me avanza el título rotundo y prometedor de su próximo poemario: Mamífero.
JUEVES 29
Llega Cicinho cuando casi se nos va Alfredo Di Stéfano. Cicinho, por una punta, es la savia joven de un Madrid viejo y Di Stéfano, por la otra punta, es el corazón añejo y peleón que se resiste a no ser joven. Da ya como un poco de verguenza o cansancio hablar de la crisis del Real Madrid. No nos hace falta Cicinho, y sí nos hace falta Alfredo, muchos Alfredos que le pongan al juego el instinto de los campeones y las ganas de la magia. Cicinho es uno más en un equipo sin norte, veterano en desganas, y Alfredo, Don Alfredo, es un tipo único cuyas sabidurías pudieran darnos lo que nos falta: equipo. Florentino Pérez remienda el equipo con millones, a cada rato, pero con cada fichaje vemos que aún tenemos menos equipo. Al Madrid le falta otro Madrid. Al Madrid le sobra el Madrid.
Para colmo, desembarca Benito Floro, que viene de batuta general para esta orquesta desorquestada. Su currículo, al lado del de su predecesor, Arrigo Sachi, es una hoja de bachiller. Hemos perdido con el cambio, además, todo el catálogo de foulares italianizantes que cargaba Arrigo, que es algo que entretiene mucho a la afición cuando hay poco o nada en el campo con lo que entretenerse, como es el caso.
VIERNES 30
Me gusta Andreu Buenafuente. Tiene una inteligencia rápida y un humor fundado en la palabra, que es el humor contrario al de los chistosos. La tele, casi a deshoras, da un programa suyo, antológico, que resume el año, con todas las noticias reinventadas a su manera. Con la tele siempre se pierde el tiempo, pero con Buenafuente se pierde menos. Se agradece que no nos tome por tontos, que diría Joaquín Sabina. Leo, en la honda madrugada de estos días, a Antonio Lucas, a Juan Eduardo Cirlot, a Caballero Bonald. La literatura es tener una vida más, y a veces sólo me interesa o calienta esa vida. Paso mucho de compromisos navideños, porque es Navidad, y tengo todo el derecho a perderla a mi manera, entre la soledad y el desacato, bajo el dulce desacato que ha de ser la soledad.
El personal manda mensajes al móvil, y no los contesto por indolencia y porque me cuesta encontrar los acentos que la gente ya nunca pone. Tengo una pereza muy ilustrada. La ley nos quita del tabaco y nosotros nos quitamos de la correcta y bella ortografía, que nos convierte en unos ágrafos muy competentes. No hay noticias, porque la noticia es hacer inventario de la noticia del año que se va. El pasado nos llegará hasta la muerte. Como siempre, ya lo profetizó el poeta: «No existe el tiempo. Existe el paso del tiempo». Pues eso. Que el año nuevo les dure muchos años. Prósperamente.

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