Tiempos nuevos, nuevos retos, de Quim Monzó en La Vanguardia
Esta Navidad he recibido tres SMS felicitándomela. Uno dice: "Bon Nadal i que el 2006 siguem capaços d´estimar-nos més i més". El segundo: "Quan Nadal és en diumenge, fred i neu pertot en penja. Bones festes!" El tercero: "Quan vaig néixer em van donar a triar entre un gran penis i una gran memòria, i ara no me´n recordo si ja t´he felicitat el Nadal. Bones festes." Tres mensajes navideños en el móvil es, para mí, una cifra gigantesca. Tanto que he empezado a pensar si escribir sobre el ocaso de los christmas tradicionales, que deben languidecer como consecuencia del auge de los mensajes de móvil (porque si a mí me envían tres, al común de mis conciudadanos les deben enviar cien). En el escrito incluiría una referencia al dibujante Ferrándiz y a los christmas - solidarios avant-la-lettre-de Artis Muti, y vaticinaría el montón de SMS que se enviarán mañana a medianoche, favorecidos aún más por ese segundo extra que en el huso londinense - y por extensión en todos los demás- tendrá el último minuto del año: el primero desde hace siete, para compensar los cambios en la rotación de la Tierra.
Y entonces, en el continuo de noticias de Reuters veo que, a partir del 1 de enero, en Corea del Sur van a adoptar los SMS como una nueva vía de comunicación entre la justicia y los ciudadanos. "Con mensajes de texto en el móvil los fiscales avisarán a la gente a la que se acusa de algo", explica el breve, que detalla además que en aquel país lejano a la par que oriental un 75 por ciento de la población tiene móvil, que las multas también las enviarán por SMS, que los fiscales estaban hartos de los avisos legales en papel, que enviarlos por el método tradicional es lento y que, con el nuevo sistema, cada año ahorrarán unos 170.000 euros en papeleo.
La noticia se añade a otras similares que la han precedido estos últimos años. Que, no sé dónde, a un empleado le notificaron por SMS que estaba despedido. Que tal famoso le envió un SMS a su novia - también famosa- explicándole que rompía la relación. Curiosidades así dan bastante juego parasociológico y permiten tanto alegatos a favor de las nuevas tecnologías como lamentos profundos sobre la pérdida de modales (consecuencia de la educación padecida últimamente) que ha venido a añadirse a la falta de coraje de muchos para decir ciertas cosas cara a cara (yo mismo, por ejemplo). Pero resulta que hace quince años ya tuvimos esos mismos lamentos y esos mismos alegatos cada vez que un cantante o una actriz (o un actor o una cantante) enviaba a su media pareja un fax diciéndole que se acabó lo que se daba y que a otra cosa, mariposa. Pero ahora el fax está en decadencia como consecuencia del auge del e mail y de los SMS, y son estas nuevas vías de comunicación las que proveen esas noticias supuestamente sorprendentes.
De modo que los comentaristas que tengan los archivos del ordenador en orden pueden ahora buscar aquellas consideraciones de hace quince años y reciclarlas con facilidad. En la sorpresa de entonces, porque declaraciones de ruptura sentimental o avisos oficiales se diesen por fax, habría ahora que suplir la palabra fax por la palabra SMS.Para ello basta, en la barra de menús de Word, desplegar las opciones de Edición,clicar en Reemplazar,donde pone Buscar escribir fax,donde pone Reemplazar escribir SMS y, acto seguido, clicar en Reemplazar todos.Nada más. Feliz Año Nuevo.
