Los grandes diarios norteamericanos siguen expresando mucha preocupación por la crisis política que se vive en Irak como consecuencia del resultado de las elecciones iraquís. Por dos motivos principales: porque la escasa presencia de representantes sunís en el nuevo Parlamento, a pesar de las altas tasas de participación de su comunidad en los comicios, podría alimentar la hoguera de la insurgencia, y por el riesgo de desmembramiento del país. Por el contrario, y debido a las vacaciones, en estos días la prensa de EEUU se ocupa muy poco de política interior.
Lo mismo ocurre, en general, en la europea. Eso no quita para que aparezcan cosas muy interesantes en los periódicos. Por ejemplo, el homenaje que LE FIGARO ha hecho a los radares automáticos que registran los excesos de velocidad en las carreteras francesas. Gracias a ellos, ha asegurado el diario, el número de muertos en accidentes de tráfico ha descendido a cifras que sólo se verificaban medio siglo antes, en los años 50. El editorial de Le Figaro, firmado por Jean Marie Salvador, ha añadido las siguientes consideraciones: "Este nuevo retroceso de la mortalidad es el resultado de un esfuerzo de 30 años. La toma de conciencia se remonta a 1972, un año en el que se batieron todos los récords: 400.000 heridos y más de 16.000 muertos, una hecatombe, que además se producía cuando la circulación no tenía la densidad de nuestros días y que suponía que las carreteras francesas, en términos relativos, eran dos o tres veces más peligrosas que las alemanas o las británicas. Ante tal calamidad, los gobiernos no tuvieron más remedio que imponer medidas cada vez más restrictivas: la limitación de velocidad y la obligatoriedad de los cinturones en los años 70, la reducción de la alcoholemia permitida al inicio de los 80, el permiso de conducir por puntos en los 90. La nueva ruptura, la instalación de radares automáticos, se produjo a partir del 2002. Y su efecto psicológico ha superado las previsiones más optimistas. Los franceses decidieron espontáneamente levantar el pie del acelerador. Desde entonces, el número de muertes en carretera se ha reducido en más de un 40%". En el 2005, serán menos de 5.000, cifra bastante inferior a la prevista para España. Y en el 2006 se instalarán otros 500 radares, un centenar más de los que hay en la actualidad y cinco veces más de los que se han instalado en nuestro país.
Por su parte, THE GUARDIAN dedicaba el martes un editorial a algo de lo que se ha hablado poco, pero que no deja de ser significativo: a que, en enero del 2006, Rusia asumirá por primera la presidencia del G-8, el grupo de las grandes potencias económicas del planeta (del que, por cierto, China no forma parte y en el que España podría entrar, ahora en opinión de José Luis Rodríguez Zapatero y antes de José María Aznar). "Es una pena que la Duma acabe de aprobar una ley que establece un control estatal sobre las ONG. El que eso forme parte de una tendencia habitual no lo hace más digerible. Quienes desean que Rusia se convierta en un país moderno no pueden ignorar ese tipo de episodios. Pero Putin ha sido uno de los grandes ganadores de la 'guerra contra el terror' que siguió al 11 de septiembre, pues George Bush y Tony Blair le han indultado por Chechenia y Alemania y otros países europeos le tratan con guantes debido a sus necesidades energéticas".

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