La aprobación de los Presupuestos Generales de 2006 por un amplia mayoría que incluye al PSOE y a sus aliados nacionalistas constituye una buena noticia y un triunfo político para Zapatero porque con estos Presupuestos se asegura su permanencia en el gobierno hasta las elecciones de 2008, porque en caso de crisis o tensión con los partidos nacionalistas a propósito del estatuto catalán y de otras cuestiones, el Gobierno podría prorrogar dichos Presupuestos en el 2007 y así culminar la legislatura. El triunfo de Zapatero en la votación de ayer además vuelve a escenificar la soledad del PP y de paso le quita fuerza a los nacionalistas en estas horas de tensión para la negociación del estatuto catalán que se está acelerando porque Zapatero necesita un acuerdo antes de final de año y no dejar abierto este asunto que está dañando su prestigio personal y provocando un serio malestar entre los votantes del PSOE en beneficio del PP.

Ha sido precisamente por causa de los Presupuestos por lo que este Gobierno ha dilatado las negociaciones del estatuto a fin de que los nacionalistas no le amenazaran con no aprobarles las cuentas del estado de 2006 dejando al Gobierno en pañales y obligado a convocar elecciones generales en el 2007 si se hubiera consumado la ruptura. Ahora, con los Presupuestos en el bolsillo, Zapatero tienen las manos libres para todo lo demás e incluso para reflexionar sobre sus alianzas presente y futuras puesto que esta vez le han acompañado en los Presupuestos tanto el PNV como CiU, dos poderosos aliados nacionalistas que no actúan con la estridencia con que lo suelen hacer los de la Esquerra y en algunos casos hasta su propio líder catalán Pascual Maragall. De hecho los pactos alcanzados con Imaz en Vitoria y con Mas en Barcelona les han permitido rebajar la capacidad de presión o de chantaje de los seguidores de Carod y del ala dura del PSC así como de IU porque ya saben todos ellos que aunque el PSOE tenga una escasa mayoría parlamentaria tienen recambio de aliados en el centro derecha nacionalista en menoscabo de la izquierda nacionalista, si le hiciera falta y llegara la ocasión.

Además el presidente, y a pesar de la mala negociación en la Unión Europea, todavía cuenta con buenas expectativas económicas y la capacidad de mover dinero de las cuentas públicas en favor de sus principales proyectos sociales con repercusión electoral. Y eso es lo que piensa hacer durante el año de 2006 para intentar remontar el vuelo porque la crisis del estatuto y su pretendida negociación con ETA no le han permitido en los últimos meses volar tan alto como soñaban al inicio de la legislatura cuando empezaba a gobernar.