El presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, estudia la posibilidad de acabar con la discriminación que sufren Asturias y Murcia con respecto a otras regiones que reciben más fondos, pese a pertenecer al mismo grupo, denominado 'Objetivo 1 bis'. Las dos comunidades españolas, junto al Algarve (Portugal) y Basilicata (Italia), vieron recortados los fondos estructurales a la mitad, mientras que a otros territorios europeos que tienen el mismo nivel de renta sólo les redujeron un tercio de las ayudas. El distinto baremo fue una novedad de la presidencia luxemburguesa, que benefició a las regiones pobres que tienen el 30% de la población de sus países. Los 'Länder' alemanes salieron favorecidos, mientras que las cuatro regiones citadas -dos de ellas españolas- quedaron perjudicadas.

Es probable que la Comisión Europea elimine esa discriminación, porque son muy pocos los afectados y la modificación no resulta excesivamente onerosa para las arcas comunitarias. En Asturias seguro que se vivirá como una gran conquista la equiparación con los 'Länder' alemanes, aunque en la práctica no suponga más de 200 millones de euros. Discriminar a las regiones por el tamaño de la población se ve como un agravio intolerable. Sin embargo, por muy inconveniente que resulte escribirlo, mantengo que la distinción tiene algún fundamento. Con un ejemplo lo veremos con más claridad. Si Asturias tuviese veinte millones de habitantes, y merced al 'efecto estadístico' viéramos reducidos los fondos a la mitad, el impacto de la rebaja sería muy importante para la economía asturiana y la española. Al tener un millón de habitantes, la reducción drástica de las ayudas sólo tiene efectos negativos en la propia región, y el Gobierno central puede compensar la rebaja sufrida. Las pérdidas de fondos en las grandes regiones no se pueden paliar por la vía de las ayudas nacionales, hay que acudir al presupuesto comunitario.

Esa es la clave del distinto tratamiento, aunque ningún político asturiano haya tenido, hasta el momento, el valor de reconocerlo. No obstante, es un acierto que nuestros representantes hagan gestiones con Durao Barroso, porque lo ideal es que no haya dos varas de medir. Con Moratinos lo lograremos.