Ha preguntado un Zapatero eufórico en Torrejón de Ardoz que ¿dónde están todas las patrañas conspirativas del 11M y los lejanos desiertos de los que hablaba Aznar? Pues bien, aunque lo de la autoría de Al Qaeda en planificación y comando es verde y con asas, es decir, una realidad irrefutable, motivada por la guerra de Iraq, algunos están en el empeño de montar la gran conspiración entre ETA, los servicios de inteligencia de Marruecos y algún destacado miembro de las Fuerzas de Seguridad, a ser posible de la órbita de Vera. Y sobre todo esto, que “ya está enlatado” como dicen los espías, algo nuevo va a salir en el diario El Mundo en fechas no tan lejanas como los desiertos de José María Aznar, el hijo pródigo vuelto a los brazos de Pedro J., que le ha perdonado sus pecados mediáticos a cambio de una genuflexión ante el verdadero amo del PP y de su periódico de cabecera.
Ya lo verán, ¡nueva conexión, ETA, Marruecos y policía! En el entorno de la trama del 11M, sin perder de vista que a finales de los años noventa un alto capitoste del régimen de Mohamed VI amenazó a España con reconocer a ETA si no cambiaba su posición en la crisis del Sahara, aunque no se atrevieron a dar ese paso por miedo a la reacción del ex presidente Aznar. Pero todo ello junto, revuelto, por aquí y por allá, con el lío de los confidentes, la dinamita Lavandera, Zouier, sus primos y los de Al Qaeda argelinos y marroquíes —un culebrón que nada tiene que envidiar a la Pasión de Gavilanes pero en su versión magrebí—, servirá para intentar reabrir el sumario y la investigación que se cerró en el Parlamento a cal y canto.
Pero con los nuevos episodios que se están preparando, El Mundo aliviará las penas de Aznar y avanzará en su empeño por deslegitimar la victoria electoral de Zapatero, cosa que saben muy bien sus adversarios de El País, de ahí los seriales que este rotativo está fabricando en estos días para poner la venda antes de la herida, por si las “flies”.
Lo gracioso de todo ello es que aunque Aznar, Acebes y Zaplana se pongan contentos con la reapertura del debate del 11M, lo cierto es que todo esto es lo peor que le puede ocurrir al PP, porque los españoles cada vez que sale la masacre de Madrid renuevan su odio a Aznar, sus pompas, sus guerras mentirosas y las mentiras del 11M. De igual manera, todo lo que sea implicar a fuerzas de seguridad no hace otra cosa que abundar en la que fue manifiesta incapacidad del entonces ministro de Interior, Acebes. Es decir, a Rajoy no le conviene nada, y menos cuando parece remontar en las encuestas, reabrir el debate del 11M, pero donde hay capitán no manda marinero. Además, ¿no está Aznar decidido a cargarse y a sustituir a Rajoy a la primera oportunidad? Todo es bueno para el convento y lo que no mata engorda el ojo del amo, amén del caballo.
A Zapatero tampoco le gusta porque le enfada personalmente y lo devalúa, por más que el efecto electoral recaiga en el debe del PP, de ahí el contraataque de El País de las mezquitas que los fundamentalistas violentos tienen en España. Por lo que estamos en medio de una batalla mediática y política a la que no son ajenos, como casi en todo de un tiempo a esta parte, ciertos protagonistas de los servicios de información. Por una parte, los que fueron desbancados por el cuñado de Pepe Bono
—“María Dolores, ¿me escuchas? / Yo de vestidos no entiendo,/ pero no me gusta nada/ ese que te estás poniendo”—, que ayudan al aznarismo tras la fuga romana de Dezcallar, hoy pasado al enemigo, y los que ayudan al zapaterismo (y ambos dos a sus medios respectivos).
O sea, estemos atentos a las portadas, porque un lunes o martes de éstos El Mundo volverá a reabrir el macabro culebrón del 11M, aquí incluida la guerra soterrada de los espías, en la que Bono se encuentra entre dos aguas, entre Pedro J. y Zapatero; aunque puestos a confabular, podemos imaginar que Bono quiera el sillón de Zapatero de la misma manera que a Rajoy le quiere quitar el sitio Aznar. En todo caso, lo de ETA, Marruecos y ciertos pájaros de la seguridad no va a tardar en aparecer. Ya lo verán, aunque de eso a probar la autoría y la gran planificación van millones de años luz, porque las lejanas montañas existen, aunque sólo sea en las canciones falangistas del pipiolo Aznar.

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