Ayer hablé de Alexis de Tocqueville y en Madrid ha acabado un seminario que le ha dedicado la activa y adinerada fundación FAES, que preside José María Aznar. ¿Habrá sido la única entidad española que ha conmemorado el bicentenario de Tocqueville? Aunque lo haya convertido en sólo un liberal e interpretando el liberalismo a la aznariana, con lo que el pensador francés, según el folleto de FAES, "denunció el fracaso de la democracia basada en proyectos utópicos revolucionarios (...) o el riesgo del etnicismo particularista y egoísta". Pero Tocqueville, como recordaba ayer, amó la "auténtica grandeza" de la revolución de 1789 y detestó el absolutismo centralista y administrativo que la monarquía había impuesto antes y que después se convirtió en el terror, el napoleonismo y la esencia del Estado francés.
¿O la FAES ha dejado de predicar el jacobinismo españolista? Sin embargo, que labore pugnaz y vaya creando su doctrina está bien o le es muy útil, piénsese que estamos en el país de la política inculta, por ejemplo el PSOE o CiU, que ahora aparecen como los gemelos de la madre estabilidad, carecen de un órgano como FAES y a menudo hasta parecen iletrados.
La estrella del encuentro de Madrid, que hablaría sobre Los riesgos de las democracias, es Alain Finkielkraut, filósofo francés de moda y que además de inteligente -los hay tontos, España y Catalunya ha sido una cantera de ellos- se ha convertido en punta de lanza del movimiento, no escuela, que París denomina néo-réac, neorreaccionarios, tal los neo-cons o neoconservadores norteamericanos. El cual hasta reprocha a los marginales que hablen mal el francés y cree que el colonialismo civilizó a los salvajes. La revista Le Nouvel Observateur les ha dedicado un número crítico y el diario Le Monde los fustiga. Y van de neoréac el político Nicolas Sarkozy, el pensador André Glucksmann, el novelista Michel Houellebecq, la historiadora Hélène Carrère d´Encausse...
La revuelta de las barriadas árabes y negras ha excitado a esos neo y se han lanzado a denostar a la izquierda, a la inmigración y el multiculturalismo, a presentarse como mártires de la libertad y de la República... cuando están en el Gobierno, la sociedad mayoritaria piensa como ellos y es el jacobinismo republicano el causante de la artritis gala. La concomitancia con la derecha hispana y su España son claras. Hace poco, en la Académie Française, estuve con Carrère d´Encausse, cuyos trabajos sobre Rusia resultaban de interés por realistas cuando existía el comunismo. Pero ahora me abrumó su convencionalismo, es todo lo contrario de la agudeza de Tocqueville, es una vieille-réac.

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