Hoy conoceremos la nueva propuesta sobre gastos e ingresos de la Unión Europea para el período 2007-2013. La anterior, presentada el pasado 5 de diciembre, era tan escandalosamente favorable a los intereses británicos que acabó en la papelera.

Las cancillerías de los países miembros dispondrán del nuevo borrador de presupuesto apenas veinticuatro horas antes de la Cumbre. Tratándose de la diplomacia británica no puede ser casualidad. De antemano sabía Tony Blair que su propuesta inicial sería rechazada, pero necesitaba ese primer paso para crear las condiciones de una negociación en el filo de la navaja.

Sobre un oscuro telón de fondo, con el motor económico averiado y algunos desperfectos en la causa del europeismo, han aparecido diez nuevos socios. Y los diez llegan con el bolsillo menguado y las manos extendidas. Esa alteración de la ecología del bienestar europeo, aunque sólo sea a efectos estadísticos, obliga a buscar nuevas fórmulas aplicadas al juego de ingresos y gastos.

Cualquier ecuación dará lugar a desiguales interpretaciones, según le vaya en la feria a cada cual. Sin embargo, se puede adelantar que la tensión va a polarizarse en la política agraria (sobreprotección del sector agrícola) y el llamado ‘cheque británico’ (una compensación de 5.500 millones de euros por no favorecerse de las ayudas al campo). Primeros actores serán Tony Blair, que quiere mantener el cheque y revisar la política agrícola antes de lo acordado, y Jacques Chirac, que quiere reducir el cheque británico y mantener las subvenciones agrícolas al menos hasta 2012, según lo previsto.

España, gran beneficiado de la política agraria junto a Francia e Italia, está en el grupo que aglutinará Chirac. Pero no es en los fondos agrícolas sino en los de ‘cohesión’ (ayuda a países) y los ‘estructurales’ (ayuda a regiones) donde se la juega. Su enorme salto económico, gracias en gran medida a esos fondos (nuestra renta ya supera el 97,6% de la media europea), nos hará dejar de percibirlos.

“¿Cuándo se convertirá España en contribuyente neto?”, preguntaron al presidente Aznar en la prensa alemana en enero de 2003: “Cuanto antes, mejor”, respondió. “Si fuéramos contribuyentes netos significaría que nuestra renta nacional es superior a la media europea. Entonces ya seríamos ricos”, aclaró luego. Y tenía razón.

Se trata de conseguir que eso ocurra lo más tarde posible y de forma gradual. Esa es la idea obsesiva que llevará en la cabeza el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, cuando mañana a mediodía emprenda viaje a Bruselas, tras una primera lectura del nuevo documento de Blair, que a esas horas ya habrá descifrado Alberto Navarro, el excelente secretario de Estado para la UE.

Y esa es la idea que debe respaldar el PP y debemos respaldar todos sin extraviarnos en mezquinas reyertas sobre si es este Gobierno o fue el anterior el más aplicado en la defensa de los intereses de España. Es seguro que éste hace lo que cree que es mejor para nuestro país. Como es seguro que lo hizo el anterior.

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