El 23 de enero de 2004, en este diario y en un CON LUPA titulado “Homenaje en Cataluña al capitán del Prestige, Apostolos Mangouras, chivo expiatorio de la incompetencia ajena”, apunté directamente al culpable de aquel desastre que fue el Prestige, una de las historias más negras del segundo Gobierno Aznar. Ayer, el diario El País (¡con la que está cayendo, el diario de Polanco sigue hurgando en la guerra de Iraq y en el Prestige!) confirmó la acusación. El asunto es relevante, porque pone de relieve las consecuencias que se derivan del nombramiento para puestos de responsabilidad de personajes que claramente no dan la talla, pero que son amigos o conmilitones del Ministro de turno. Generalmente no ocurre nada, pero cuando ocurre, el desastre está asegurado. Esto es lo que escribí. Conviene repasarlo.
“Los responsables del hundimiento del Prestige y del posterior vertido fueron muy otros [no el capitán Mangouras], y todos siguen en sus despachos. El desastre ecológico posterior hay que apuntarlo en el haber de ese saber mostrenco que había tomado cuerpo en la Dirección General de la Marina Mercante y en su director general, José Luis López Sors, después del éxito alcanzado en el tratamiento del caso del buque Castor, el cual, con 50.000 toneladas de gasolina a bordo, apareció averiado una mañana de diciembre del 2000 frente a las costas de Almería”.
“Al Castor se le denegó el permiso de atraque en el puerto de Almería. Más aún, se le obligó a dejar las aguas territoriales españolas. Y el envite salió bien, porque el “Castor”, tras deambular por las tranquilas aguas del Mediterráneo, la bañera de Ulises, fue a parar frente a las costas de Malta, donde fue posible realizar el trasbordo de la carga. La hazaña era relatada por un eufórico Sors, ingeniero naval, ex capitán marítimo de Sevilla, a quien quisiera escucharlo: “es lo que hay que hacer en estos casos, lo tengo clarísimo, salvar a los tripulantes, por supuesto, pero los buques con problemas fuera de nuestras costas, que se hundan lejos...”.
“Estaba claro que López Sors, con el visto bueno del ministro Cascos, iba a aplicar la misma inflexible medicina al Prestige. `Después de haberle visto manifestarse con tanto entusiasmo, no cabía pensar en solución alternativa´, me aseguraba, tras el desastre gallego, un testigo de los excesos verbales de Sors. “El Castor era su mayor orgullo, un caso del que llevaba casi dos años presumiendo”. El resultado fue que, en lugar de intentar meter al Prestige en la refinería de Repsol de La Coruña, se le obligó a salir, con mar gruesa, rumbo noroeste”.
Con mar gruesa y para que se hundiera, como si el crudo que llevaba en sus tanques fuera a desaparecer por un milagro del apóstol Santiago. Ayer, el diario El País transcribía las conversaciones telefónicas mantenidas entre López Sors y el jefe del Centro Nacional de Coordinación de Salvamento (CNCS) de Madrid, Pedro Sánchez, apenas un par de horas después del primer SOS lanzado por el Prestige, a las 15,15 horas del 13 de Noviembre de 2002: “Y la consigna es que cojan el barco, les puedan dar un cabo y que lo separen de la costa hasta que se hunda”.
La orden se transmitió desde el despacho de Sors (cuyo superior jerárquico no era otro que el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos), al de Pedro Sánchez en el CNCS, en la calle Fruela de Madrid, organismo desde el que se coordinaron todas las actuaciones de aquel desastre. Y fue grabada por un sistema automático del que disponen los centros de control. Nadie sabe muy bien cómo es posible que las cintas hayan permanecido ocultas hasta ahora, a pesar de que hay un juez, el de Corcubión, que instruye el caso, de por medio. Lo que sí se sabe es que unas copias han llegado a manos de Izquierda Unida, que se ha apresurado a ponerlas en circulación y ha hecho muy bien.
El hundimiento del Prestige fue el segundo gran accidente de José María Aznar (el primero fue el famoso Decretazo) en la segunda legislatura, un personaje que, anestesiado por la mayoría absoluta, hizo bueno el dicho que asegura que un hombre inteligente es capaz de recuperarse de cien fracasos, pero que un tonto es incapaz de superar un éxito. El Gobierno ZP está plagado de López Sors a todos los niveles. Nunca hubo Gobierno tan flojo en la democracia española. Es posible que España, que ha salvado situaciones muy comprometidas a lo largo de su Historia, pueda también vadear el río de la incompetencia de Zapatero, pero convendría que Mariano Rajoy no olvidara la dolorosa lección aprendida de la soberbia de Aznar, si es que alguna vez vuelve a galopar por las praderas del Poder.
jcacho@elconfidencial.com

necesito el video completo del prestige !!! gracias.
Guerra civil ya.
es muy interesantes los articulos.