Más trenes, menos veloces, de Enrique Murillo en El Mundo de Cataluña
Durante los próximos meses habrá que hablar mucho de carreteras y ferrocarriles. El conseller Nadal presentó la semana pasada el plan del tripartito para las grandes infraestructuras viarias.Durante unos meses el plan será sometido a discusión pública, así que ahí van unas primeras impresiones.
Por un lado, es fantástico entender lo que el plan significa: una verdadera planificación a largo plazo, pues se trata de obras enormes a realizar de aquí al año 2026. Es como ver el tiempo a vista de pájaro. Da cierto vértigo, y uno sabe que seguramente ya no verá ese final de trayecto, o estará demasiado viejo como para disfrutarlo, pero lo que se contempla es de una gran belleza.
Se pretende desconcentrar el litoral, y preparar la zona prelitoral para el crecimiento de población, que al ritmo actual será enorme si la inmigración sigue al actual ritmo.
En carreteras, sólo dos apuntes. Por fortuna se proyecta desdoblar la maldita C-25, que tantos problemas ha causado por su enorme éxito, pues desde el primer día esa carretera se quedó pequeña, lo que la hace verdaderamente peligrosa. Y se busca el pacto para el cuarto cinturón, tratando de buscar una solución de compromiso con el bloque opositor. También es saludable ver que por una vez las inversiones se reparten mejor, privilegiando al ferrocarril (68% del total), como debe ser, por encima de la carretera. Pese a este dato general, creo que el Gobierno se queda corto. Además, en las inversiones ferroviarias pesa demasiado la alta velocidad en detrimento de la mayor frecuencia y la mejor velocidad media, que son lo que más interesa en un país pequeño como Cataluña.
Me explico: unir con alta velocidad Girona con Lleida es innecesario y demasiado caro. El precio paisajístico de los 300 km/h de la alta velocidad no compensa los veinte minutos que se ganarían en un recorrido relativamente corto. Con 200 km/h también sería un desplazamiento breve, y los destrozos no serían tantos. Ni tampoco los gastos.
Y con el dinero ahorrado en esos 100 km/h menos se podría mejorar la frecuencia y velocidad de los trenes llamados de cercanías.El objetivo de una planificación seria tendría que ser unir con trenes de buena velocidad media y alta frecuencia, el prelitoral de norte a sur, toda la franja que va de Figueres hasta Mora la Nova. Si es ahí donde se va a concentrar la población, ahí es donde hay que hacer el esfuerzo.
Falta ambición también en la potenciación del transporte ferroviario de mercancías. Actualmente el tren se usa sólo para transportar el 4% de las mercancías, y el plan propone subir ese porcentaje hasta el 11%. Me parece insuficiente, sobre todo pensando en que la perspectiva es a 20 años vista. Las autopistas ya están semiatascadas en la actualidad, de manera que contando con un crecimiento de la actividad económica se puede dar por supuesto que se atascarán del todo en cinco o seis años más. Menos dinero para carreteras, pues, y más para el transporte público ferroviario.
