Al Gobierno se le acumulan los problemas, la bronca pública entre los ministros Bono y Moratinos está en las primeras páginas de los periódicos y en las portadas de los informativos audiovisuales en un momento en el que, tras la crisis permanente del Estatuto de Cataluña, se acaba de abrir un nuevo frente sobre las negociaciones secretas que el Ejecutivo de Zapatero está manteniendo con ETA.
Y por si algo faltara se abre en el horizonte inmediato otro debate que trae cola: los presupuestos de la Unión Europea que están en negociación de la mano de Tony Blair y en los que se da por hecho que España va a ser la gran perdedora, o uno de los países más afectados por la reducción de las ayudas a recibir.
Con este panorama no sorprende nada que al Gobierno de Zapatero le parezca mal todo lo que hace la oposición y piden al PP que guarde silencio y se quede inmóvil ante semejante espectáculo de mala gestión de la vida pública. Por todo eso en los últimos días hemos oído a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, criticar o descalificar la convocatoria que hizo el PP para aplaudir la Constitución española en la Puerta de lo Sol, y ayer hemos visto a la misma vicepresidenta diciendo que el PP no tiene derecho ni a criticar los presupuesto europeos que van a dañar los intereses de España, ni a inmiscuirse en las negociaciones que este Gobierno mantiene con ETA y que ella misma no se ha atrevido a repetir con el argumento o la excusa de que no se comentan declaraciones de Otegi. También la vicepresidenta había dicho muchas veces en las ruedas de prensa del Consejo de Ministros que no hacia comentarios sobre declaraciones de otros líderes políticos y ayer rompió su propia norma para liarse a palos con Rajoy, simplemente porque el PP ejerce de oposición.
El Gobierno de Zapatero está empeñado en que el PP actúe en la oposición como si estuviera en el Gobierno y quiere imponer un silencio informativo sobre sus negociaciones con ETA cuando ellos han roto el consenso antiterrorista aprobando en el Congreso de los Diputados una moción para negociar con la banda en contra del criterio de los Populares. Sin olvidar que también le pidieron silencio a sus propios compañeros del PSOE para que no hablaran del Estatuto de Cataluña y a no perder de vista la censura previa que quiere imponer desde la CNMV el presidente Manuel Comthe quien no para de hacer el indio desde que asumió semejante responsabilidad.
El Gobierno no sabe a dónde va y además quiere que desaparezca la oposición, o que se borren del mapa los medios de comunicación, y lo que debía de hacer para empezar es poner orden entre sus propios ministros que están a palos entre sí, o que tiene problemas de corrupción como es el caso de Montilla, o que han probado una manifiesta incapacidad política como ocurre en diversos ministerios. Aunque claro, vistos los errores y despropósitos de Zapatero que es el presidente del Gobierno, ¿quién está autorizado para descalificar a todos los demás? La propia vicepresidenta ha pasado de su papel de bombero del Gobierno, para ayudar a sus compañeros, al de primer agresor de la oposición convencidos como están de que la única manera de tapar sus propios errores consiste en descalificar a todos los demás. Este Gobierno está en crisis y necesita una remodelación porque en las actuales circunstancias y con el equipo que lo integra no tiene solución.

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