EL presidente Zapatero se ha entrevistado con Tony Blair en el momento preciso en que la presidencia británica de la UE ya ha retirado su primera propuesta para lograr un acuerdo sobre el presupuesto europeo y cuando no sabemos todavía los términos en que se va a formular la segunda, cosa que tendrá lugar el próximo lunes, 72 horas antes de que empiece la cumbre europea. Mientras los ingleses preparan el borrador de su alternativa, Zapatero ha advertido de que España podría utilizar la capacidad de veto sobre el reparto de recursos, aunque se ha declarado dispuesto a trabajar por un acuerdo. Estamos en un momento de 'impasse', previo a negociar sobre nuevos números.

De las palabras de Zapatero se deduce que España acepta cualquier reducción de los fondos que recibe con tal de que el saldo de nuestro país con la UE sea positivo en todos y cada uno de los años del periodo 2007-2013. El Gobierno reconoce la mejora económica de España, pero cree que todavía debemos recibir más de lo que entregamos. Para cumplir ese objetivo el presidente considera que se deben explorar tres vías: elevar el presupuesto de la UE al 1,06% del PIB (inyectar 34.000 millones de euros más en la propuesta inicial británica), modificar el 'cheque británico' y distribuir de otra forma los costes de la ampliación de la UE. Las tres vías son claves, pero tienen un denominador común: chocan contra los intereses de los países poderosos de la UE.

Planteadas así las cosas, lo que necesita España no es la búsqueda de buenos argumentos, sino la fijación de un sistema de alianzas. A seis días de la cumbre europea no hay atisbo de alineamientos. La entrevista entre Chirac y Merkel no supuso la reedición del viejo eje de fuerza (Francia-Alemania) que siempre impuso sus intereses en la UE, y las propuestas británicas tampoco encontraron eco. España coincide con Francia en defender el 'statu quo' del agro y en enmendar el 'cheque británico' que financian ambos con la ayuda de los italianos. Pero en la defensa de los fondos de cohesión (11.600 millones de euros) tenemos a todos los socios enfrente: los países pobres, porque los quieren para ellos ,y los ricos, porque no nos quieren financiar más autovías. Difícil papeleta.