Los ministros de Asuntos Exteriores europeos se reúnen estos días en Bruselas para discutir acerca de las propuestas de nuevo presupuesto presentadas por la Presidencia británica para la financiación de la Unión Europea (UE) a lo largo del próximo periodo financiero, el que abarca de 2007 a 2013.
Estas propuestas sustituyen al presupuesto presentado ante el Consejo Europeo de junio por la Presidencia luxemburguesa. Este presupuesto no era realista; era excesivamente expansivo y no planteaba ningún esfuerzo por abordar el problema de la globalización.Fue rechazado por cinco de los estados miembros, incluidos los principales contribuyentes netos al presupuesto.
Lo que presentamos en estos momentos refleja las consultas llevadas a cabo con los estados miembros así como con la Comisión Europea.Se trata de un presupuesto confeccionado de acuerdo con cuatro principios fundamentales.
El primero es el de que sea un presupuesto disciplinado. En el año 2004, la Comisión Europea propuso un presupuesto de 1.025 billones de euros, equivalentes al 1,24% de la renta nacional total de todos los estados miembros. El Reino Unido y otros cinco estados miembros -Alemania, Francia, Suecia, Austria y los Países Bajos- pensaron que era excesivamente alto. Nuestra propuesta consiste en un presupuesto de 847 miles de millones de euros, es decir, el 1,03% de la renta nacional total.
En segundo lugar, se trata de que sea un presupuesto para la ampliación. Va a suponer inversiones importantes y adicionales en el momento oportuno en favor de los nuevos estados miembros.Con nuestra contribución a que los países de la Europa central y oriental consoliden sus economías y crezcan con todo su potencial, vamos a beneficiarnos todos de un aumento del volumen total de intercambios comerciales, de los empleos y del crecimiento económico en la UE.
Es justo que los miembros más ricos y más antiguos aporten una contribución mayor al presupuesto para financiar esta ampliación.De acuerdo con nuestra propuesta, los nuevos estados miembros recibirán 150.000 millones de euros de fondos estructurales y de cohesión. Se trata de un incremento enorme, de unas cinco veces, aproximadamente, sobre lo que reciben en la actualidad.La financiación total que recibirán a través de todos los programas de la Unión Europea equivaldrá a dos veces, a precios de hoy, del montante del Plan Marshall que revitalizó Europa occidental al término de la II Guerra Mundial, esto es, alrededor de 2.500 euros por ciudadano. Polonia, el más grande de los nuevos estados miembros, recibirá unas transferencias netas de más de 60.000 millones de euros a lo largo de los siete años de vigencia del presupuesto. Lituania, uno de los países más pequeños, recibirá alrededor de 10.000 millones.
Históricamente, los nuevos estados miembros (y la mayor parte de los estados más antiguos de la UE) no han sido capaces de ejecutar gastos al nivel de la financiación que se ha puesto a su disposición. Nuestras propuestas incluyen algunas medidas de carácter muy práctico para garantizar que reciban el dinero de manera más rápida y más eficaz. Esto significa que, si bien las grandes cifras son más bajas, del orden de 14.000 millones de euros si se comparan con las del presupuesto de junio, todos esos países estarán en mejores condiciones de gastar todas las cantidades que se les asignen. Como la zorra de Esopo, no tiene sentido sacrificar los beneficios absolutamente tangibles que se ofrecen (una financiación incrementada hasta unos niveles cuantiosísimos) a cambio de un premio completamente ilusorio (las grandes cifras de un presupuesto que en todo caso ha sido rechazado).
Nuestras preferencias, tal y como quedaron fijadas en junio por nuestro primer ministro, habrían sido las de alcanzar un acuerdo de reforma del presupuesto, incluida la Política Agrícola Común (PAC). A falta de una reforma de esas características, este acuerdo presupuestario proporciona a los nuevos estados miembros una mejora enorme de su financiación, así como la certeza de la existencia de dicha financiación y su disponibilidad, que tanta falta les hacen.
El tercer principio es que se trata de un presupuesto justo.En junio se pidió a algunos países que aportaran una contribución neta desproporcionadamente alta. Esta es la razón por la que lo rechazaron cinco países. Según la propuesta anterior, por ejemplo, al Reino Unido se le pedía que pagara 20.000 millones más de euros a lo largo del periodo presupuestario de siete años.Nuestra contribución neta habría sido aproximadamente la mitad que la de Francia o Italia. No se olvide que, incluso con lo que se nos devuelve, el Reino Unido ha estado aportando a lo largo de los últimos 20 años hasta dos veces más de las contribuciones netas de Francia e Italia.
El Reino Unido está dispuesto a pagar la parte que en justicia le corresponda, pero sólo la que en justicia le corresponda.Nosotros hemos puesto sobre la mesa una aportación extraordinaria de 8.000 millones de euros para contribuir a la financiación de la ampliación. Hay una serie de procedimientos técnicos a través de los cuales puede hacerse efectiva esta aportación pero, en todos los casos, el beneficiario último es el fondo estructural y de cohesión en favor de los nuevos estados miembros. El presupuesto nuevo seguirá contando con el Reino Unido como segundo mayor contribuyente neto en dinero, después de Alemania, pero será menor la diferencia entre nuestra aportación neta y la de otros países con una economía comparable.
Por último, se trata de un presupuesto que nos va a encarrilar hacia una Unión Europea reformada, más capacitada para competir en la economía globalizada. En estos momentos, la Unión Europea invierte todavía el 40% de su presupuesto en una Política Agrícola Común que alcanza sólo al 5% de la población. Así pues, nuestro presupuesto prevé una revisión exhaustiva y de gran alcance que cubre todos los aspectos de los ingresos y los gastos, incluida la agricultura. La revisión habrá de ser dirigida por la Comisión, que presentará el informe correspondiente en el año 2008. De acuerdo con esta revisión, la Unión Europea habrá de ser capaz de introducir cambios en el periodo financiero del 2007 al 2013.No habrá ningún cambio en profundidad de lo que se devuelve a Gran Bretaña si no hay una reforma en profundidad de la Política Agrícola Común.
Las negociaciones no son nunca fáciles y éstas no han constituido una excepción. No obstante, seguimos decididos a alcanzar un acuerdo en el Consejo Europeo de diciembre. La Presidencia británica está proponiendo un presupuesto más justo y más moderno para hacer una Europa más fuerte y más próspera. Dicha propuesta proporciona unas sólidas bases para que todos nuestros ciudadanos sin excepción puedan prosperar en una Unión Europea ampliada.
Jack Straw es el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido.

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