Y yo que pensaba que el ángel de la guarda de Rajoy era Angel Acebes... pues resulta que no, que tiene uno súper profesional que le ha salvado la vida en el accidente de helicóptero sucedido hace algo más de una semana.
Yo, como muchos, lo vi por la televisión unas mil veces. Vi la cara de Rajoy antes de subir al helicóptero, y se adivinaba que el hombre no las tenía todas. Se sentó en su interior muy tieso e incómodo, como el que lo hace en un inodoro que no es el suyo.Después, en el breve ascenso del aparato, Don Mariano no parecía estar muy concentrado en lo que le estaban contando sus compañeros de viaje (si es que le podemos llamar viaje a tan corto recorrido).Se le veía mirar, con inquietud, una y otra vez por la ventanilla.De repente: ¡Pumba! El batacazo. Asombrosamente, sin consecuencias para sus ocupantes (que por eso nos permitimos bromear sobre el asunto), ya que, inmediatamente, vimos a Don Mariano aparecer sin apenas arrugarse el traje, y diciéndole a Esperanza Aguirre: «Te lo dije, te lo dije», lo que viene a significar que el líder del PP había intuido la desgracia que acababa de sucederle.

Según los expertos, es el típico caso de precognición que suelen poseer algunas personas, que consiste en ver lo que se avecina antes de que suceda. Algo muy útil para un político. Y es que, si se confirma que el señor Rajoy tiene poderes extra sensoriales, o simplemente una intuición de caballo, adiós a las tribulaciones del Partido Popular, ya que sólo les bastará con consultar a su líder sobre cualquier asunto relativo al futuro político del partido y, sin problemas, podrán ajustar sus estrategias según las premoniciones del líder. En fin, al tiempo

Otra cuestión que ha suscitado este suceso es que si hasta hoy ya era difícil luchar contra ciertos tópicos sobre España y los españoles, que se generan fuera de nuestro país, como que todos hacemos la siesta o que nos apasionan los toros, o que cada español es un bailaor de flamenco, más lo va a ser a partir de ahora, cuando todo el mundo ha visto en los telediarios que el suceso transcurría en una plaza de toros; o sea, que se van a creer que aquí en lugar de helipuertos construimos plazas de toros desde las que llegan y salen de viaje nuestros políticos. ¡Madre mía! ¿Cómo deshacer este entuerto?

Una última cosa. ¡Qué lástima que en esta ocasión el Sr. Acebes no haya podido sacar tajada política y desgastar un poco más al PSOE con un acontecimiento tan mediático como éste! Ni siquiera ha contado con la oportunidad de involucrar al tripartito, con su inefable Carod en la retaguardia En fin, otra vez será.

Lo importante de todo lo sucedido es que nada ha cambiado y que, afortunadamente, las cosas siguen igual para todos los españoles, salvo para el dedo de Rajoy y el de Dios, todo un símbolo en Las Palmas de Gran Canaria que, lamentablemente, sucumbió a la tormenta tropical Delta hace ya varias semanas.