No hay nada que una más a un colectivo y les ayude a minimizar sus diferencias que sentir cercano el aliento del adversario. Ahora que tanto el PP, en España, como CiU, en Catalunya, parece que gozan de muy buena salud y son serios candidatos, según todas las encuestas, a recuperar el poder, es cuando Zapatero y Maragall tienen más argumentos para convencer a los suyos de que, si sus proyectos fracasan, habrá que coger los bártulos e irse a casa.

Las miradas convergen todas en el Gobierno de Zapatero por culpa de la tramitación del Estatut, y ciertamente, la oposición desde dentro de los socialistas no es nada cómoda para el presidente del Gobierno. Esta pasada semana, los sectores más recalcitrantes del PSOE han hecho reaparecer a Felipe González para criticar el proceso de elaboración del Estatut, mientras el primer secretario del PSC, José Montilla, seguía sufriendo el acoso mediático por la renegociación de los créditos de su partido. Si cayera Montilla, Zapatero aún estaría más solo para aprobar el Estatut. La presión del PP es tan asfixiante que algunos dirigentes socialistas, críticos con el proyecto, admiten ahora en privado que la única salida que les queda es que Zapatero llegue hasta el final porque un rechazo ahora al Estatut sería todavía más contraproducente.

El PP, por su parte, sigue a su bola forzando la máquina, con concentraciones en la Puerta del Sol incluidas, para tratar de frenar lo que se nos antoja inevitable. Que conste que no toda la culpa de esta radicalización la tiene el PP. Ni desde la Moncloa, ni desde la plaza Sant Jaume, se han dado todos los necesarios pasos para buscar un mínimo consenso y ya les ha parecido bien que los populares se fueran al monte. Justamente ahora, en la fase decisiva del Estatut, un PP más centrado podría hacer aún más compleja su tramitación porque sus valoraciones tendrían mucho más peso moral y político. O dicho de otra manera: el discurso constructivo de Piqué desnuda mucho más algunos conceptos del Estatut y cala más entre la opinión pública que la pura descalificación general que hace Acebes. Cuando a un partido se le acaban los recursos y tiene que recurrir a llenar la Puerta del Sol para defender la Constitución, es que alguna cosa no le acaba de ir bien. Confío que en Catalunya a nadie se le ocurra responder con la misma moneda.

Respecto a Barcelona, existen también paralelismos con lo que sucede en Madrid. Ahora que CiU emerge con más fuerza y que Zapatero coquetea con Mas para pactos futuros, es cuando el tripartito empieza a tener claro que ya no hay tiempo para más bromas. La aprobación de los últimos presupuestos debe servir para que se visualice más obra de gobierno y que el ciudadano de a pie pueda notar si hay alguna diferencia entre 23 años de pujolismo y el nuevo gobierno catalanista y de izquierdas. En dos años no se ha notado nada, salvo las broncas continuas entre los miembros del Govern. Ahora que hasta la Cambra de Comerç felicita al Ejecutivo por sus últimos presupuestos y algunas de las promesas electorales empiezan a hacerse realidad - plan de guarderías- es posible que el cambio se pueda percibir.

Rubalcaba Es el crack de la legislatura. Sin él, no sé que se habría hecho del talante de Zapatero. Ésta en todos los frentes, achicando agua cuando las cosas van mal y marcando goles al contrario en cuando tiene ocasión. Es el único nexo de unión entre los jóvenes leones de Zapatero y la vieja guardia felipista. Sus méritos son a veces públicos, como la aprobación de la LOE, o a veces son secretos. Entre éstos últimos, destaca haber frenado un durísimo artículo contra el Estatut firmado por un tal Felipe González

Mas En la cúpula de CiU existe impaciencia ante los buenos resultados que pronostican las encuestas y los cantos de sirena del PSOE. Hay muchos dirigentes que aconsejan a Mas que fuerce la máquina y provoque la ruptura con el PSOE en la negociación estatutaria. Entonces no habría más remedio que convocar unas elecciones muy abiertas en Catalunya. Mas, sin embargo, quiere llegar hasta el final y desea aprobar un buen Estatut

Montilla No vive sus días más felices en el Gobierno por la campaña en su contra por el Estatut y la opa contra Endesa. Lleva tres días sin aparecer en las portadas de los diarios de Madrid lo que es todo un éxito. Hoy estará en Berlín donde anunciará el proyecto de lanzamiento del primer satélite netamente español. Seguramente que pondría a más de uno en órbita

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