EL día 7 de octubre se constituyó la Plataforma de Gijón por la Educación y la Sociedad Laica. La componen organizaciones políticas PC e IU, los sindicatos SUATEA, CC. OO., CSI, Sindicato de Estudiantes, asociaciones culturales como Europa Laica y Movimiento Social por la Escuela Pública y la asociación de padres y madres de alumnos de Gijón.

Su primer acto consistió en un reparto de octavillas explicativas en el Parchís, Gijón, el 11 de noviembre.

¿Por qué esta plataforma? Pretendemos dirigirnos a la opinión pública y a las instituciones del Estado para reclamar un Estado laico que establezca una plena separación entre las religiones y el Estado, entre las creencias individuales y lo público que es patrimonio de todos.

En ese sentido pedimos a este Gobierno que se esfuerce por garantizar la aconfesionalidad del Estado y no mantenga ni incremente los privilegios fiscales y económicos que benefician sobre todo a la Iglesia Católica.

Consideramos fundamental que se preserve al Estado, que representa a todos los ciudadanos, de las injerencias de la Iglesia, que pretende imponer la confesionalidad católica a una sociedad plural en la que conviven sensibilidades muy diversas en relación con el hecho religioso. Por todo ello queremos denunciar las constantes injerencias de la jerarquía católica que se inmiscuye sistemáticamente en los órganos representativos del Estado intentando imponer o vetar leyes de acuerdo con la concepción fundamentalista de la Conferencia Episcopal Española.

Una de las características de los estados modernos frente a los del pasado es que son sus parlamentos y sus gobiernos los que quieren representar al conjunto de los ciudadanos; son ellos quienes tienen la función de legislar y gobernar sin injerencias extrañas. Por todo eso reclamamos la derogación de los acuerdos con el Vaticano por su carácter anticonstitucional, porque mediatizan la acción del Gobierno y porque supone la intromisión de los intereses del estado vaticano en la vida pública española y tienen como objetivo garantizar privilegios fiscales y cuantiosas sumas económicas a la Iglesia Católica.

Pero salimos en este momento porque la jerarquía eclesiástica junto con el PP y la Concapa están lanzando una ofensiva sin precedentes contra la enseñanza pública. ¿Su objetivo? ¿Acaso manifestarse contra el hambre, los abusos a menores, la violencia de género, los contratos basura que destruyen la familia? Nada de eso. Su objetivo es doble: por una parte incrementar las subvenciones a la enseñanza de las órdenes religiosas, que en este momento ya controlan el 35% de toda la enseñanza obligatoria y en algunas comunidades autónomas ya superan el 50%, y por otra extender la religión católica a todos los alumnos como una asignatura más.

De seguir este proceso la consecuencia será que la enseñanza acabará privatizándose y convertida en monopolio de las órdenes religiosas, y algunos centros educativos, en campos de confrontación interreligiosa cuando no guetos religiosos en función de la religión que se imparta, tal como ya ocurre en algunas ciudades.

A lo largo de esta ofensiva la jerarquía católica está esgrimiendo diversos argumentos: dicen que los persiguen y todo el mundo alucina, porque además de la exención de los impuestos del IBI, IVA e IRPF, en 2004 percibieron del Estado a través de diversas partidas 580.000 millones de las antiguas pesetas y el Gobierno de Zapatero pretende incrementárselas todavía más a través de los conciertos de Educación Infantil. ¿A eso lo llaman persecución? ¿Es que quieren todavía más? ¿Han olvidado que la mentira es un pecado y la avaricia uno de los siete pecados capitales?

Hablan también de libertad. Por supuesto que no de libertad de pensamiento ni de cátedra. Frente a la necesidad de planificación reclaman la libertad de mercado, que algo tiene en común con el suceso evangélico de los mercaderes del templo.

Y hablando de libertad convendría recordar la actitud de la Iglesia con científicos como Galileo, Bufón, Darwin o su postura ante descubrimientos como el pararrayos, la vacuna contra la viruela, la investigación médica con cadáveres o más recientemente su virulencia contra el uso del preservativo, aunque un continente se muera de hambre y de sida, la investigación con células madre, esencial para erradicar enfermedades como el alzheimer y el parkinson. Y, además de esto, mencionar su conocida posición ante el divorcio, el aborto, etcétera.

Por todo esto esta Plataforma va a llevar una campaña, también prolongada a lo largo del tiempo, para dar a conocer este problema a los ciudadanos y exigir al Gobierno que no se deje amedrentar por estos señores. Que no se privaticen aún más los servicios públicos y se establezca una clara separación entre las religiones y el Estado, lo religioso y lo público que es de todos.

MIGUEL A. SAN MIGUEL VALDUÉRTELES/DE LA PLATAFORMA POR LA ESCUELA PÚBLICA Y EL ESTADO LAICO