SUPONGO que alguna vez utilicé un grosero chascarrillo en que dos amigos se saludan: «¿Cómo está tu mujer?». «Depende de con quién se la compare». Con la encuesta del CIS que hoy se publica, ocurre algo parecido. Si se la compara con la anterior, es bastante desastrosa para el Gobierno y el PSOE: ya están a tiro de Rajoy y el PP. Un par de discursos más, un par de iniciativas de la ministra de Vivienda, y los han alcanzado. Pero, si se la compara con la que el domingo publicó La Vanguardia , que ponía al PP al borde de la mayoría absoluta, es magnífica para el PSOE: aunque sea por el pequeño margen de dos puntos, el CIS lo sitúa como ganador.

A pesar de esas referencias, este escribidor felicita efusivamente a los socialistas. Para justificar este parabién me baso en una tercera comparación, que es la siguiente: si se compara lo que dice esta encuesta con lo que se oye en la calle sobre Zapatero, estar todavía dos puntos por encima del PP es un milagro. Uno habla con compañeros, familiares, amigos, taxistas y demás interlocutores habituales u ocasionales, y encontrar un defensor de este Gobierno es más difícil que encontrar un obispo que defienda la Ley de Educación. En ese clima aparente, es prodigioso que el PSOE siga siendo el ganador a fecha de hoy.

Siguiente apunte: está claro que sigue habiendo un divorcio entre opinión pública y publicada. Ese divorcio se manifiesta también cuando se mira la aceptación de los líderes. El gran triunfador de los debates políticos es siempre Rajoy, según la prensa. De Zapatero se dice que no tiene discurso, que es flojo en el cara a cara y que incluso le falta base intelectual. Por eso se le suspende, por primera vez desde que es presidente. Pero atención: el desencanto que produce en las zonas altas todavía no ha calado en la sociedad, y si ha calado todavía no beneficia a Rajoy, que sigue por debajo.

Pero lo realmente preocupante es saber adónde han ido los cinco puntos que, al parecer, ha perdido el Partido Socialista desde el 14-M. Al PP no, porque desde esa fecha, en el cómputo general del año y medio transcurrido, sólo ha subido una décima en intención de voto. Si hoy está bien situado es por lo que ha bajado el PSOE, no por sus méritos. Es un asunto serio, porque significa algo inquietante para la derecha: no está consiguiendo agrandar su base electoral. Mantiene sus votos de siempre, pero nada más. Por eso esta encuesta me ha dejado triste. Hay votos que se pierden, sin más, y no van a nadie. Baja la fuerza de quien tiene el poder, pero no crece quien aspira a tenerlo, aunque se vea más cerca del Gobierno. En su lugar, ¿qué retrata el CIS? A mí me parece que es la foto puntual de la decepción popular.