Los disturbios en Francia escandalizan a Europa y han desatado la alarma, por lo de las barbas del vecino aunque la realidad demuestre cada día que nadie escarmienta en cabeza ajena. Sucedió ya cuando España no era destino de la inmigración, sino que eran los españoles los que se veían forzados a marcharse. Cuando la prosperidad llegó finalmente a nuestro país y empezamos a convertirnos en país de acogida, se habló mucho de cómo gestionar la llegada de gente de fuera y su proceso de integración, para evitar los errores de países pioneros en inmigración y aprovechar su experiencia.No sirvió para nada, ni para prevenir, ni para optimizar la integración de esa nueva población. Ahora arde Francia a manos de los desfavorecidos, de los franceses de segunda y de tercera generación, que son también de segunda y tercera clase en un país tan chauvinista como racista es el nuestro. Se ha abierto el debate en Europa y todo el mundo se cree autorizado a opinar. De entre los disparates que se están diciendo en la propia Francia sobre el origen de los disturbios que asolan la periferia de algunas ciudades, alguna de las más surrealistas es afirmar la soberana tontería de que la poligamia es la causa de tanto vandalismo, porque los jóvenes sin modelo paterno tienen comportamientos antisociales. Jamás nadie ha demostrado que los hijos de las viudas y las madres solteras desarrollen esos comportamientos y ellos también carecerían de modelo paterno. La afirmación es más que tendenciosa, porque ¿quién vive la poligamia si no los musulmanes? (a los que tienen queridas y mantenidas a escondidas, si son de los nuestros no se les llama polígamos) Y ¿quién es el gran enemigo, difuso y fantasma, si no el islamismo?
Como si eso no bastara, algunos medios de comunicación, aprovechando la ocasión, han empezado ya su particular campaña de desprestigio contra la ciudadanía que se opone al modelo impuesto del sistema neoliberal haciéndose eco de cierta información -también procedente de Francia- según la cual, los insurrectos pretenden crear disturbios parecidos en Barcelona, porque entre ellos hay miembros del movimiento antiglobalizacion. La excusa sería la celebración, dentro de una semana, en la sede del tristemente mal llamado Fòrum de las Culturas, de la Cumbre Barcelona +10. La calumnia debería ser delito, y hacerse eco de rumores interesados también. Es cierto que en Barcelona, distintos colectivos y entidades han organizado una agenda paralela a la cumbre bajo el lema «No al Mediterráneo del capital y la guerra». Esta plataforma no se dedica al vandalismo ni a la quema de coches, sino que denuncia las políticas «al servicio de las élites económicas y las grandes multinacionales europeas cuyo objetivo son los mercados y los recursos naturales de los países del sur, aunque para ello haya que legitimar regímenes dictatoriales y la vulneración de los derechos humanos y de los pueblos». Los actos previstos en Barcelona y a los que se invita a la ciudadanía son una bicicletada por Palestina, un debate con prestigiosos ponentes en el Centro de Cultura Contemporánea y una manifestación. Nada que ver con esas presuntas amenazas.La gente de los movimientos antigloalización no utiliza la violencia.Solo recordar que en Génova fue la policía quien asesinó a un joven manifestante, y que las broncas que hubo en Barcelona en una ocasión anterior, se atribuyeron a policías de paisano, sin que nunca llegara a esclarecerse del todo qué fue lo que pasó.Miedo deberían darnos los que se reunirán en el recinto del Fòrum, seguramente más que blindados, y no los ciudadanos.