A la huelga, compañeros, que el patrón es socialista y la derecha nos apoya; ¿qué más podemos pedir?, de David Ruiz en La Nueva España
Así resumía un alto dirigente del sindicato minero al que solían llamar jefe una supuesta reunión preparatoria de la huelga que a primeros de noviembre colapsó la circulación por la autopista, autovías y principales carreteras asturianas. La reunión se prolongó más de lo previsto, «pero no por culpa del jefe, que nos entregó unas hojas con las instrucciones a los que íbamos a formar parte del comité de huelga» -me dijo uno de los más jóvenes asistentes al pedirle que me informara de lo tratado-, «sino porque hubo bastantes preguntas». No recuerdo todas, pero sí lo que contestó a la que yo le hice, que fue sobre si los compañeros de la minería de toda España estaban de acuerdo en hacer la huelga ahora, cuando el Gobierno está siendo tan atacado por lo del Estatuto de Cataluña y la ley de Educación. «¿Y qué contestó el jefe? Pues que no había que preocuparse, que era una buena ocasión para conseguir lo que pedimos, ya que a Zapatero lo único que le importaba era salir bien de lo del Estatuto y lo de los obispos; que al lado de eso lo nuestro es una minucia. Y a quien nos venga con lo de que somos unos oportunistas, ni caso. Bien sabéis que lo piensan muchos -incluso entre los nuestros-, pero hasta ahora nadie se ha atrevido a echárnoslo en cara públicamente. Algo habremos hecho para que nos tengan tanto respeto».
»También recuerdo las intervenciones de otros compañeros como la de uno, más joven que yo -continuó mi ingenuo comunicante- que sacó a relucir a su abuelo, que había sido del sindicato en los tiempos de Llaneza, recordando que cuando comunicaban a la dirección de la UGT que iban a declarar una huelga, Pablo Iglesias les advertía de que fueran prudentes, que si no se prepara bien puede volverse contra nosotros, porque la huelga es un arma de doble filo. Bueno, sí, le contestó el jefe, hay que prepararla bien, pero ahora no es como antes, que tenían que enfrentarse a empresarios avarientos que no invertían en seguridad, había que trabajar muchas horas y los salarios eran muy bajos. Ahora, compañeros, no nos podemos quejar, tenemos la suerte de trabajar en Hunosa que es del Estado; mucho nos costó conseguirla, pero mereció la pena. Ha tenido y tiene muchas pérdidas, pero como las paga el Estado y Hacienda somos todos -también nosotros-, pues eso, todos contentos. Hay que hacer que dure Hunosa haciendo huelgas como ésta, aunque, ojo, hacia fuera hay que decir que es muy importante que siga diversificándose para crear más empleo.
»Otro de los que intervinieron dijo que convendría conseguir que se solidarizaran con nosotros trabajadores de otras empresas como hacían antes de que llegara Hunosa. A esto el jefe del comité contestó un poco enfadado diciendo que ya estaba bien de querer seguir con lo mismo de siempre, que los tiempos habían cambiado, que nuestro sindicato no podía pedir a otros colectivos que se sumaran a la huelga porque a nosotros con la unidad de acción que tenemos con Comisiones nos basta; qué digo, casi nos sobra. ¿Es que cuando se han puesto en huelga gente de otras empresas os he ido con la monserga de organizar actos conjuntos para apoyarlos? Y si pedimos que participen intelectuales o algo así, se nos ríen a la cara. Compañeros, esto de la solidaridad de clase es una antigualla. Nos bastamos solos si nos ponemos al día, somos prácticos y vamos a lo nuestro.
»Las dos últimas intervenciones que recuerdo -continuó mi comunicante- fueron más informativas. Un compañero le preguntó al jefe sobre qué decimos a los periodistas cuando nos pregunten por qué vamos a la huelga, y otro qué nos parece el apoyo de la derecha. La contestación a la primera pregunta está en las hojas de instrucciones que se os han repartido, dijo el jefe, pero me alegro de que salga ese tema aquí porque, como yo ya tengo bastante experiencia en esto, puedo aconsejaros lo mejor. Bueno, antes que nada, hay que pegarse a los periodistas de la tele, más que a los de los periódicos y las radios, ya sabéis por qué: los telediarios son lo mejor. Aunque no salgamos tiznados como en los reportajes que nos hacen al salir de la mina, lo de la huelga de los mineros todavía impresiona. Y otra cosa importante, compañeros, todos tenéis que contestar lo mismo: por la reactivación de las cuencas mineras y la reindustrialización de Asturias. Lo de las prejubilaciones a los 42 años cuanto más desapercibido pase, mejor.
»Y qué deciros sobre el apoyo que nos ha brindado el Partido Popular. Para mí -que nadie se asombre, compañeros- es una conquista histórica, tan importante o más que las que Llaneza arrancó al dictador Primo de Rivera. Ya sabéis que en Asturias la derecha está dividida, y el alcalde de Oviedo, que encabeza una de las facciones y que, como sabéis, es un buen amigo que nos ha ayudado otras veces, parece que quiere presentarse a candidato por Asturias frente a Areces, ese presidente del Principado que, vergüenza nos debería dar, lo apoyó la ejecutiva del PSOE y que tantas trabas nos pone para que podamos invertir los fondos mineros donde nos dé la gana. ¿O es que han sido él y sus amigos los que se han dejado la piel negociándolos? Pero volviendo a la derecha, no podemos desairarla si el alcalde de Oviedo se empeña en dar el nombre de nuestro sindicato a una plaza de Oviedo. ¡Y a ti, que te ponga una estatua! -le dijo uno de la primera fila- ; Arturo Fernández hizo por Asturias mucho menos que tú y ya la tiene.
»Bueno, al acabar la reunión la gente estaba mucho más eufórica que al principio, nos levantamos y mientras nos abrochábamos las cazadoras, el de organización nos recordó que no nos olvidáramos de llevar al piquete el teléfono móvil para coordinarnos mejor. Lo demás ya lo sabe usted por los periódicos y la tele: la huelga salió como estaba prevista porque Zapatero cumplió lo que había prometido en la fiesta de Rodiezmo y nos despedimos con un "Compañeros, hasta 2012, en la autopista nos veremos"».
David Ruiz es catedrático emérito de la Universidad de Oviedo.
