La política sigue siendo un cine de sesión continua donde siempre ponen El exorcista y al final la niña inocente echa mierda por la boca. Al ministro Montilla le ha reventado en la cara la OPA de Endesa y sus deudas condonadas. El PSC, que ya tenía nones las orejas, se ha vuelto a quedar desnudo cuando se ha descubierto que ponía el cazo o la capacha a los de la Caixa.

Pillado, Montilla ha tenido el mismo proceder que sus compañeros de los años 90: injuriar a la prensa independiente. En un mismo día dirigentes del PSOE han insultado a los periodistas y a los obispos. Como diría un castizo, un Gobierno que se mete en tantos charcos a la vez va a durar menos que un polvo en el AVE. Sería el sueño maravilloso de un izquierdista tener un Gobierno que se metiera a la vez contra los curas, los americanos y los capitalistas, pero con estos últimos urden OPAS y con los ensotanados se está metiendo la gamba.

«Con la iglesia hemos topado» dijo Don Quijote. «Ya lo veo», respondió Sancho, «y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura, que no es buena señal andar por los cementerios a todas horas».Con la Iglesia chocó la República: no duró tres años. Con la Iglesia toparon los populistas de América y todos cayeron desde las torretas de las catedrales a la Moraleja. Trujillo firmó su propia sentencia de muerte cuando llamó a los curas «eunucos» y «desagradecidos». ¿Ignoran tantos asesores en La Moncloa que la Iglesia es indestructible e indescifrable?

Respecto a los periodistas, habrá que recordarle a Montilla que nuestra Constitución, aún vigente, ampara la libertad de expresión.No nos cobija al extremo de la de Estados Unidos, escrita entre otros por Jefferson, que dijo que es preferible una prensa sin Gobierno que un Gobierno sin prensa, pero nos resguarda de cualquier alcaldada de Cornellá. En la Constitución de Estados Unidos no está escrito que un periódico o una emisora de radio tienen el derecho de burlarse de los personajes públicos, aunque estas burlas sean ultrajes, pero sí lo dice el Tribunal Supremo, interpretando la Primera Enmienda.

Cincuenta y seis periodistas han sido asesinados en 2004. A ninguno de ellos lo mataron por hacer preguntas amañadas en las ruedas de prensa, por apoyar OPAS consentidas o por ser oficialistas; les suelen amordazar o desprestigiar cuando hacen bien su trabajo.Los gobiernos actúan en las sombras porque tienen miedo a lo que puedan decir los periodistas y los periodistas tienen el deber de preguntarse qué hacen los políticos con nuestra panoja.La coacción a la prensa es la hermana favorita de la corrupción.

«El deseo de arreglar las cosas torcidas es el primer impulso que nos condujo al periodismo. No publicar los Documentos del Pentágono cuando los teníamos era como no salvar a un hombre que se estuviera ahogando o como no decir la verdad», escribió Ben Bradlee.