José María Aznar y Mariano Rajoy creen que el Estatut de Catalunya es la bala de plata que les permitirá atravesar la cabeza política de Zapatero. Quieren acabar con él. Como sea. La campaña de "¡váyase señor González!" se queda pequeña en comparación con lo que estamos viendo. "¡El problema es usted, señor Zapatero!", clamó Rajoy en el debate se la semana pasada. Los obispos -¿dónde está el obispo Blázquez?- han recibido órdenes de romper las negociaciones con el Gobierno en relación con la Ley de Educación cuando el acuerdo sobre el conflicto surgido en torno a la clase religión estaba prácticamente concluido positivamente y se han lanzado a las iglesias para convocar la manifestación del día 12 de noviembre en nombre de la libertad de educación. Por cierto, ¿cuántos millones de euros le pagamos todos los españoles, todos los años, a la Iglesia católica consignados en los Presupuestos Generales del Estado? Todos los medios de comunicación de la derecha han pasado al ataque final convencidos de que derriban al Gobierno socialista. Incluso han movilizado al Consejo General del Poder Judicial para participar en la ofensiva, a algunos magistrados del Tribunal Constitucional y no han dudado en apelar a una asociación de jueces y magistrados cuyos responsables han llamado a movilizarse a todos sus miembros en las próximas semanas. ¿Podremos recusarles en su día ante cualquier causa que pueda resultar contaminada por su actitud?

Pero no lo conseguirán porque la sociedad española ha madurado lo suficiente para diferenciar las voces de los ecos. Reformaremos el Proyecto de Estatut en las Cortes Generales, en el Congreso de los Diputados y en el Senado, llegaremos a un amplio consenso, invitaremos permanentemente al Partido Popular a sumarse al debate y a realizar propuestas, evitaremos disposiciones que no quepan en la Constitución, defenderemos la solidaridad interterritorial y, finalmente, habremos contribuido a resolver la ubicación definitiva de Catalunya en España. El vigente Estatuto de 1979 es un referente inexcusable que puede ser mejorado, y, en todo caso, el Tribunal Constitucional impedirá cualquier error que podamos cometer en las Cortes Generales. ¿No existen garantías suficientes en nuestro sistema constitucional? ¿Cuál es el modelo constitucional del PSOE?: Sencillo. La Constitución de 1978.

Hoy martes estamos asistiendo a un importante debate en el Senado. Desde 1979 no se celebraba. El Estado de las Autonomías. Hablaremos de España. Del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas, de los nuevos Estatutos, de sanidad, de la presencia de las CC.AA. en la Unión Europea y de la reforma constitucional del Senado.

Esperemos que el PP despierte del sueño profundo y escuche, ojalá, a Fraga. No le gusta el proyecto de Estatut pero cree que "es un punto de partida". ¿Es tan difícil de comprender?