Javier Fernández y Agustina de Aragón, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España
Inquieta está la FSA con el Estatuto de Cataluña. Sin duda, es el problema mayor que en estos momentos tiene planteado Asturias. A don Javier y al socialismo asturiano será difícil que usted los vea pronunciarse acerca de los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa llariega. Pero, eso sí, para patriotas, oiga, no los hay más. Como una Agustina de Aragón orgánica y organizada en defensa de España. No sé si se estará dilucidando la conveniencia de pedir protección a la Virgen de Covadonga para que preserve la unidad de aquello que fue imperio. España, resguardada por los socialistas asturianos, frente al separatismo catalán. ¡Ahí queda eso!
Agustina de Aragón, digo, organizada y orgánica. Que Cataluña en su nuevo Estatuto no se llame nación, eso de ninguna manera. Ignoro si para considerar eso don Celestino Suárez se leyó a Renan y su concepto de nación. Si don Amado Mallada transitó la fenomenología del espíritu hegeliana y sacó en conclusión que en Cataluña no llegó a desarrollarse el espíritu objetivo. Doctores en sesudas y enjundiosas cuestiones filosóficas e históricas tiene la FSA.
Pues eso: que Cataluña no ose llamarse nación. Así la grandeza de España estará garantizada. Con eso, y con la nave astur capitaneada por don Javier Fernández, español de pro donde los haya. Español y asturiano. El futuro de Asturias dependerá de la suerte que corra el Estatuto catalán. Aquí, de puertas adentro, no hay nada que resolver, se deduce.
Sea usted, don Javier, la Agustina de Aragón de las Asturias en estos tiempos convulsos. Porque todo lo demás es baladí. Apoye al señor Ibarra, envíe loas a quien hace en el Gobierno de ZP folclorismo cañí, es decir, al señor Bono.
Defienda usted a España, don Javier. Ahora, eso sí, si Fomento hace recortes en los Presupuestos para Asturias, si esta tierra apenas cuenta para el Gobierno de don José Luis, si la deriva de Villa no se sabe bien adónde va, si el PSOE lo hace tan bien que hasta el carismático don Ovidio les puede pisar electoralmente los talones, no se preocupe usted. Lo esencial es que en la redacción del Estatuto catalán no aparezca el término nación como definitorio de esa tierra. Poniendo su grano de arena en tal sentido la FSA cumple con creces su misión ante Dios y ante la historia.
Agustina de Aragón para defender la unidad de España. Para todo lo demás, silencio. No hay que apresurar la obra de la variante de Pajares, que el propio PSOE entorpeció y propició que se retrasase durante muchos años. No hay que presionar para que doña Magdalena termine las obras que inició Cascos. No hay que preguntarse si se hizo la política adecuada para que las cuencas del carbón puedan tener algún futuro. No hay que indagar lo que sucede con unos cuantos ayuntamientos asturianos regidos por el PSOE donde la sombra de la corrupción es en algunos casos muy alargada. No hay que ser malévolos para plantearse si usted dará alguna vez la batalla como líder socialista que es en Asturias. No sería procedente preguntarle hasta qué extremo está usted de acuerdo con la política llevada a cabo por Areces en lo que va de legislatura. No hay que ser aguafiestas planteándole a usted por qué en este momento Oviedo no tiene aún un candidato a la Alcaldía por parte de su partido. Y lo mismo sucede con Gijón, suponiendo que doña Paz, tras tanto denuedo luchando por un gran casino, así como por convertir su ciudad en sede de alguno de los jurados de los premios «Príncipe de Asturias», decida no volver a presentarse.
Todo esto que nos preguntamos está de más. Usted se glorifica haciendo de Agustina de Aragón. En momentos como los presentes lo que sucede en Asturias son asuntos demasiado mundanos, puras fruslerías.
Lo único importante es hacer de Agustina de Aragón.
¡Enhorabuena, don Javier!
