La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

7 Noviembre 2005

El análisis político y sus reglas, de Xosé Luís Barreiro Rivas en La Voz de Galicia

El análisis político no es un juego de habilidad, ni un púlpito sin reglas en una catedral de papel, sino un oficio cualificado que trata de aportar claves de entendimiento a los temas de interés general. Por eso no puede ser buen analista el que trata de dar gusto al poder o a sus lectores, el que va de hooligan de sus ideas, o el que jamás rectifica sus afirmaciones. Con ocasión del debate sobre el Estatut, he recibido docenas de cartas que no lo creen así, y que, proclamándose lectores asiduos de esta columna, no entienden mi escaso entusiasmo por un proceso que, a su juicio, debería favorecer a Galicia. La base de su argumentación es el conocido apotegma de que «todo o que cae na rede é peixe», y por eso están seguros de que la aprobación del Estatut, cualquiera que sea su rigor y contenido, dará una oportunidad de oro a nuestro desarrollo nacional.

Pero yo no opino así. Tengo una idea federal del Estado, y estaría encantado de que Galicia ganase poder y oportunidades a partir de una profunda reforma de la Constitución y de nuestro Estatuto. Pero no creo que la vía elegida para satisfacer las demandas de Cataluña vaya a favorecer nuestros objetivos. Por eso trato de enfriar la euforia que rodea la propuesta de Maragall, para poner en su lugar estos sencillos mensajes: lo que es bueno para Cataluña no siempre lo es para Galicia; el sistema de financiación que exige Cataluña, y que pronto van a pedir Madrid, Valencia y Baleares, merma nuestras posibilidades de desarrollo; y el hecho de que se abran negociaciones bilaterales para aprobar y gestionar los estatutos no garantiza que Galicia vaya a tener el mismo nivel que Cataluña, ni que, en el supuesto de tenerlo, saquemos, en una negociación bilateral, idénticas ventajas.

Galicia necesita avanzar de acuerdo con modelos federales, arrastrada por la misma Constitución que satisface las demandas de Cataluña. Y cometeríamos un grave error si, manteniendo la Constitución como está, dejamos que España se gobierne a base de pactos resultantes de pulsos de poder. Cada vez que Cataluña solucionó sus problemas por extraños acuerdos bilaterales, a nosotros no nos tocó nada. Y cada vez que Cataluña aplicó criterios nacionales a la solución de sus problemas, nos hemos quedado atrás. Por eso pido que hagamos un diagnóstico realista de nuestras posibilidades y de nuestra capacidad de decisión, no vaya a ser que, tratando de entrar en una competición hecha a la medida de los fuertes, acabemos bebiendo una amarga medicina.

El debate del Estatut viene lleno de palabras que inflaman los ideales. Pero un cuarto de siglo de experiencia nos obliga a hablar del Finisterre con excepcional realismo.

servido por caffereggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

Estadísticas

Fotos

caffereggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera