Muy poco serio, de José Antich en La Vanguardia
Debo reconocerlo desde el principio: de todas las posibles soluciones que podía contemplar como salida a la profunda crisis institucional y de gobierno creadas en Catalunya a raíz de la decisión de Pasqual Maragall de relevar hasta ocho consellers de la Generalitat y que, inmediatamente, abortó el tripartito (PSC, ERC e ICV), la única que no se me había ocurrido es la adoptada por el president. Ayer, todos los miembros del Govern quedaron confirmados "indefinidamente" por el president con lo que, al menos oficialmente, la crisis se da por cerrada. Los tres partidos han impuesto su decisión y el error estratégico de Maragall al olvidarse que era imprescindible empezar la negociación con los partidos por el suyo propio, el PSC, ha dado al traste con un cambio de gobierno, que en algunos departamentos era y sigue siendo inaplazable. En poco más de una semana hemos recorrido un trayecto que no ha llevado a ningún sitio. Unoa uno fueron pasando hace muy pocas fechas los consellers supuestamente destituidos por el despacho presidencial para recibir las correspondientes explicaciones por el, hasta hace sólo unas horas, considerado un relevo aplazado a la próxima semana. En algún caso, incluso, la conversación no fue precisamente plácida. Varios consellers se habían despedido de sus colaboradores y de sus interlocutores sociales. Ayer, un comunicado oficial decía que "han tenido, tienen y seguirán teniendo mi confianza". Todo es muy poco serio.
