Cosas raras y peores, de Francesc de Carreras en La Vanguardia
Ese Gobierno que su presidente no ha podido cambiar hace cosas raras, muy raras. Por ejemplo, un breve suelto de La Vanguardia nos informaba hace unos días de que un historiador llamado Enric Pujol i Casademont pasará a coordinar el área de Història i Pensament Contemporani de la Conselleria de Presidència, nueva unidad administrativa que está adscrita a la secretaría de Coordinació Interdepartamental, cuyo titular es Apel·les Carod-Rovira. El señor Pujol desempeñaba ya otro curioso cargo: la Casa de la Generalitat en Perpiñán, a un tiro de piedra de Figueres. No sé a qué dedicará su jornada laboral, de ahora en adelante, el señor Pujol, y tampoco sé muy bien lo que hacía antes en Perpiñán. Pero en todo caso, coordinar la historia y el pensamiento contemporáneo (ignoro si hay áreas dedicadas a épocas anteriores) debe ser interesante, pero no sé si muy adecuado a las tareas de una administración pública de un país normal.
También por La Vanguardia me entero de que el señor Bargalló, titular de la Conselleria de Presidència, pretende impulsar un informe que tenga como objetivo demostrar jurídicamente la ilegalidad en derecho internacional de las leyes franquistas al objeto de poner en marcha los procesos de rehabilitación de los condenados. Se tratará, sin duda, de un trabajo meritorio, probablemente coordinado por el señor Pujol i Casademont. En todo caso, me ofrezco a realizar - gratis, por supuesto- un breve informe - dos hojas bastarán- sobre la ilegalidad de las leyes franquistas desde el derecho público interno. Así el Govern tendrá los dos puntos de vista. Quizás al final logremos demostrar que el golpe de Estado de Franco no estaba amparado en la legalidad vigente, ni interna ni internacional.
No hay duda de que esta Conselleria de Presidència está repleta de ideas - todas contemporáneas, por supuesto- y, probablemente, de ahora en adelante estas ideas aumentarán, en cantidad y en calidad, por la coordinación que efectuará el señor Pujol i Casademont, bajo la supervisión de Apel · les Carod-Rovira. De todas maneras, permítanme una reflexión incidental: quizás estemos mal financiados, no lo sé, pero, en todo caso, es indiscutible que una parte de nuestros escasos recursos los dedicamos a cosas raras, muy raras.
Pero además de cosas raras, se hacen cosas peores, más peligrosas y dañinas. La señora Marta Cid, consellera de Educació, ha presentado esta semana un documento titulado Debat curricular, en el que se quiere abordar una nueva forma de enseñar, una más, por si no habíamos ensayado pocas en estos años. Por lo que deduzco de la información, se busca promover el diálogo disciplinario, es decir, "conectar el todo y las partes, los hechos y las diferentes maneras de mirarlos e interpretarlos" mediante la transversalidad de algunos conocimientos y aprendizajes, suministrando así una formación que fomente el desarrollo personal y la socialización de los alumnos con el fin de enseñarlos a vivir, convivir y comunicarse. O sea, menos estudiar, los alumnos han de hacer de todo. ¡Cambie por favor a la señora Cid, señor Maragall!
Pero no todo va mal bajo el Govern tripartito. Se ha disparado en Catalunya la venta de Ferraris y Maseratis, los míticos coches de mi infancia. ¿Será una forma de reconstrucción nacional o es que los compradores ejercen ya el derecho a la memoria histórica que garantiza el artículo 54 del nuevo Estatut?
