Hace cien horas que el Estado es una taberna, como si fuera a estallar la tapa. Parece que la política es el arte de lo imposible.Gabriel Cisneros, uno de los padres de la Constitución, acaba de decir que el Estatuto de Cataluña es un zarpazo en la clave de bóveda de la Carta Magna. Ministros de Estado y presidentes de comunidad, delante del Rey y del presidente de Portugal, discuten a gritos como si estuvieran en la barra de una tasca. El presidente del Gobierno ha sido abucheado la pasada semana en Madrid. Fuentes de la Presidencia creen que esos disturbios estuvieron inducidos por las web del PP, que les dieron hasta el título de las pancartas en catalán y en castellano. Ciento diecisiete militantes del PSC llaman a José Bono pidiéndole consejos. «La relación entre el presidente y el ministro de Defensa es extraordinaria», me dice una persona muy cercana a Zapatero. Seis ministros del Gobierno -Justicia, Defensa, Trabajo, Interior, Agricultura y Exteriores- han expresado su oposición al Estatuto de Cataluña. Se habla de moción de censura. «Jamás se ha barajado la moción de censura» -me dice Arias Cañete- «pero tengo ya a mis fontaneros estudiando artículo por artículo». Esperé a que los taquígrafos terminaran los textos de la sesión de control y luego pedí el taxi, no para ir al Viaducto, sino para volver a escribir la crónica, pero me llamó Julián Lacalle para decirme que el presidente me iba a recibir en su despacho del Congreso, junto a Germán Yanke y Pablo Sebastián, de Telemadrid.
A Zapatero se le está enfriando la sonrisa, está más flaco, tiene dos colillas en el cenicero, se le nota la inminente alopecia del estrés político.

- Un nacionalista me acaba de contestar en el pasillo, cuando le he dicho que Maragall es un juguete roto: «Sí, lo será, pero aguantará de presidente hasta que acabe aquí de debatirse el Estatuto, aunque eche el hígado por la boca».

- Es que en Democracia no se puede decir que alguien está acabado hasta que pierde elecciones o hay mociones de censura que prosperen.

Paso revista, debajo de las arañas de cristal, a los espectros de los presidentes de la Cámara desde 1810.

- ¿Espera que los nacionalistas agraviados retiren el Estatuto si lo deja usted como una patena?

- No contemplo la hipótesis de la retirada del Estatuto.

- Señor Presidente, el PP puede presentar una moción de censura.

- Todo el mundo es libre de cometer más errores.

- ¿No le hace falta el apoyo del PP?

- Sería positivo que el PP entrara y colaborara. Me encantaría.De ellos depende andar hacia el futuro o quedarse en el recodo.

Veo de reojo la bandera de España y alguna ley firmada hace 150 años por la reina castiza. El presidente del Gobierno nos ofrece cerveza y café.

- La inquietud política es enorme en Madrid.

- En Madrid está el 80% de las grandes empresas. Es la capital del Estado. Insisto, del Estado. Es lógica esa preocupación.La gente nos mira con rayos X, nos observa, y hace muy bien.Madrid es el centro. Gobernar en plan centralista es muy fácil, uno manda y, los demás, a obedecer. La España de las Autonomías ha sido el éxito más deslumbrante de nuestro entorno. Gracias a la solidaridad entre autonomías hemos logrado que Extremadura, que sin autonomía no hubiera prosperado un carajo, tenga habitaciones individuales en las clínicas como en Suecia.

- ¿Estamos metidos en un lío? ¿No está preocupado? Se habla de desconcierto político.

El presidente del Gobierno juega con el móvil, sobre una mesa de madera y ágata con adornos de nácar. Está muy tranquilo, como si se hubiera metido un cóctel de orfidal.

- Para mí esto no es un lío, es un reto. Yo no estoy nada preocupado por el destino de España. No hay tal lío. Había que mejorar el modelo de financiación con el objetivo de lograr la cohesión y la solidaridad. El Estatuto va a salir razonablemente bien.Reconozco que hay que hacer una tarea pedagógica y transparente para explicar a los ciudadanos que lo que está pasando es bueno para España, para su total reforma, su futuro, su consolidación democrática definitiva.

- Pero los nacionalistas dicen que no van a aceptar recortes con tijeras de podar.

- ¿No habéis leído que Puigcercós acepta que se cambie la palabra nación? El Estado Español es una cosa muy seria, el Gobierno central manda un huevo. Cuando se apelotonan en las urnas es para saber quién manda aquí, aquí, donde estamos. Esto es un modelo federal sui generis. Administramos una inmensa riqueza; nuestro deber es transferir, rectificar las desigualdades, desmontar los agravios. Tenemos el 80% de los bienes del Estado. Sé lo que hay que hacer. Los hechos sentenciarán a las palabras. La propia Constitución me guía; sólo hay que confiar en un país plenamente democrático que es España; hay nuevas generaciones, nuevos sueños desde que se hizo la Transición; hay gente que no lo comprende; España confía en sí misma, está preparada para un nuevo sueño democrático. Hay muchos ciudadanos que no saben que Cataluña está por debajo de la financiación per cápita de otras regiones más pobres.

- Dicen que el Estatuto es un engendro.

- Es un trabajo meticuloso de juristas, con aportaciones de profesores y hombres de leyes de toda España. Es largo, normativista, reglamentista, pero insisto: hecho por juristas. Tiene calado y techo elevado.Los políticos han subido la apuesta, pero ahora ha llegado al Congreso. Aquí lo debatiremos, aquí está el Congreso, aquí están todos los ciudadanos. ¿Acaso olvidamos que Felipe González les cedió el 15% y Rato, en el 96, el 30%? Es un Estatuto para una España que confía en sí misma, una España plenamente constitucional.El mismo día que Aznar dijo en México que se hundía España, Televisa invirtió aquí millones de euros. ¿Recordáis el plan Ibarretxe? ¡Qué Navidad me dieron! Parecía que había que mandar a la Guardia Civil, y luego vino y no pasó nada.

- En Alemania están replanteándose el federalismo...

- En Alemania, el problema es el económico. Si creciera como nosotros al 3,5% no hablarían de la reforma de los lander. Donde les aprieta el zapato es en un modelo económico inmóvil y estancado.

- Pero se ha calificado al Estatuto de engendro. ¿No es un revival del Estatuto vasco?

- El Estatuto vasco no se parece nada al catalán. Todo lo explicaré el día 2; el día 2 es el momento, es el día D.

Salgo de la salita entre la luz de las grandes arañas, bajo la tenue atmósfera del lucernario; paso revista a los bustos de los hombres de Estado. El Presidente se queda más allá de las estatuas. Se fuma el tercer pitillo de la tarde.