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La telefonía móvil se abaratará en el 2007 gracias al aumento de la competencia
La machacona campaña navideña de los operadores de telefonía móvil, con ofertas increíbles pero con fecha de caducidad, ha servido para ensayar las armas que se usarán en las batallas del 2007: a los tres operadores que hasta ahora se repartían el mercado, les saldrán numerosos competidores, con los precios como principal argumento para seducir a la clientela. Y como ésta no puede crecer mucho en cifras absolutas, habrá que repartir de nuevo las cartas, ahora entre más jugadores.
Las tarifas bajarán, de esto no hay dudas. "Mejor sería decir que seguirán bajando", puntualiza un directivo de Telefónica. "Históricamente, la tendencia es decreciente a una media anual del 10%, pero en el 2006 se ha acentuado y suponemos que lo mismo ocurrirá el año entrante", ratifica José Luis Cuerda, director de proyectos estratégicos de Vodafone. "No es justo decir que la competencia empieza ahora - intercede el portavoz de Orange- porque desde que entró en vigencia la portabilidad, nueve millones de usuarios han cambiado de operador".
Según un estudio encargado por Yoigo, cuarto operador con licencia que acaba de entrar tardíamente al mercado, el 64% de los usuarios españoles no tiene idea de cuánto le cuesta cada llamada. Johan Andsjö, consejero delegado de la compañía, confía en que a finales del 2008 esa proporción habrá bajado al 30%. ¿Cómo? La presión competitiva obligará a todos los operadores, sin excepción, a simplificar su cuadro de tarifas, y el que mejor gestione sus costes saldrá ganando.
Andsjö sostiene que Yoigo ha abierto el juego con una fórmula "que puede explicarse en diez segundos y todo el mundo puede entender": 12 céntimos por establecimiento de llamada, 12 céntimos por minuto, 10 céntimos por SMS, a cualquier hora y destino, con un consumo mínimo de seis euros al mes. La oferta se dirige - dice el ejecutivo sueco- "a los que se sienten frustrados con su operador actual, a los que sólo quieren servicios básicos, a los que envían muchos mensajes", un planteamiento con el que esperan reclutar 350.000 clientes el primer año, el 0,8% del mercado.
De pronto, se ha acelerado una carrera que parecía congelada. A los tres grandes grupos europeos - Telefónica, Vodafone y Orange- que hasta ahora tenían el 100% del mercado español se ha sumado en diciembre el cuarto operador - controlado por TeliaSonera- cuando a punto estaba de perder la licencia. También entran en liza los primeros operadores virtuales, aquellos que no tienen red propia y que la alquilan a otro operador para comercializar servicios bajo su propia marca.
A priori, a los operadores con red propia no les viene mal la entrada de los virtuales. Suponen que éstos se dedicarán a competir con sus rivales, sin tocar la clientela del que les cede la red, y el alquiler puede ser un buen negocio. Los primeros oficiantes de esta fórmula ya están en el mercado: son Carrefour y el distribuidor británico The Phone House, ambos como inquilinos de Orange. Carrefour Móvil esperaba cerrar el año con 40.000 abonados, todos en prepago, gracias al fuerte vínculo que ha establecido con la clientela de sus hipermercados, a los que cobra una tarifa de 15 céntimos por establecimiento de llamada, 12 céntimos por minuto y 13 céntimos por mensaje. Por su lado, Happy Móvil apuesta por un colectivo que considera desatendido, los inmigrantes. A éstos les ofrece tarjetas de prepago para llamar a sus países de origen, "a precios de locutorio": una llamada de móvil a un fijo en Latinoamérica cuesta entre 5 y 18 céntimos por minuto; a Europa del Este, entre 8 y 20 céntimos, mientras que con Marruecos son 15 céntimos por minuto.
Un caso especial es Euskaltel, que tras romper el acuerdo que tenía con Amena (ahora Orange) ha pasado a utilizar la red de Vodafone. Está por ver qué proporción consigue retener de los clientes que aportaba en el País Vasco a su anterior socio.
Desde hace meses se espera la entrada de El Corte Inglés en la telefonía móvil, pero la empresa rehusa hacer comentarios. En principio, utilizaría la red de Telefónica, pero desde marzo las negociaciones han encallado varias veces en un punto crítico: la delimitación de estrategias comerciales, para evitar que su potencia de marketing arrebate clientes a su suministrador y, en cambio, actúe como ariete contra otros operadores. Mientras se demora el anuncio, Telefónica ha cerrado otro acuerdo de trascendencia: el operador de cable Ono se valdrá de sus enlaces de radio para integrar la telefonía móvil en los servicios que presta a 1,8 millones de abonados.
Aparte, hay rumores con mayor o menor fundamento. Se dice que Ya. com, filial de Deutsche Telekom, negocia con Telefónica, mientras que cualquier intención de Jazztel - liberada por una sentencia judicial para vender servicio residencial- sería recibida a cara de perro por Telefónica. Idéntica hostilidad puede esperar la sueca Tele2, conocida por su agresividad comercial, si intenta hacerse un hueco en esta guerra. Quien sí ha revelado la intención de participar en el negocio de la telefonía móvil es el empresario radiofónico Blas Herrero, que bajo la marca Kiss Móvil se orientaría al público juvenil, y estudia la posibilidad de bajar radicalmente los precios a aquellos consumidores que acepten recibir publicidad en sus móviles.
Un modelo inconcluso
En teoría, los operadores con red propia estarían conformes con la aparición de operadores virtuales, predispuestos a especializarse en nichos de mercado a los que ellos no llegan oque son poco rentables para sus estructuras comerciales. Las cuentas pueden cuadrar si tales especialistas muerden en la clientela de los competidores y respetan la suya.
Para José Luis Cuerda, el 2006 ha sido un año de captación de abonados: de hecho, Vodafone ha arrebatado 810.000 a los otros dos operadores. A lo que en Telefónica replican que, naturalmente, el más expuesto es quien más clientes tiene, en su caso el 46% del total. Pero ambas compañías coinciden en que el 2007 se caracterizará por el esfuerzo para retener clientes. Su primer objetivo será la contención del "churn" - así llamanen el sector ala rotación de abonados- que en España es del 20% anual. Mientras se espera a conocer los primeros resultados de los nuevos operadores, en Orange se declaran " muy cómodos con los acuerdos que hemos firmado, alosqueseañadirá alguno en los próximos meses. Estamos cómodos porque van a cubrir huecos de mercado en los que no estamos presentes."
Las dudas, que las hay, proceden del hecho de que el mercado español roza la saturación, y se diría que sólo se puede crecer sobre la clientela ajena. Pero es también uno de los pocosde Europaen losque elingreso medio por abonado sigue creciendo. De lo quese puede deducir que los operadores establecidos preferirían apostar por estrategias de convergencia con la telefonía fija. Según Cuerda, el tráfico en minutos crece - un 26% en el primer semestre, en el caso de Vodafone- fundamentalmente a costa de la telefonía fija y por nuevos servicios. Este operador no es proclive a entrar en las ofertas y contraoferta a tanto el minuto, pero no abandonará el negocio del prepago. " Hay que evitar los errores de quienes, en otros países, eligieron concentrarse en los clientes de valor, renunciando a segmentos que tienen una demanda real, que permite ganar dinero."
La experiencia, puesto que se alude a ella, no es concluyente. En Europa hay países como Dinamarca, donde los operadores virtuales acumulan hasta el 27 % del mercado, y otros como Francia - con menos antigüedad- donde una docena de nuevos actores no ha conseguido pasar del 2% conjunto. Este modelo de negocio, que al nacer en 1999 pudo parecer sencillo, evoluciona en dos direcciones: una (inspirada en las aerolíneas de bajo coste), vende o revende prestaciones, mientras que la segunda desarrolla ofertas diferenciadas por contenidos y convenientemente segmentadas. El consumidor saldrá ganando, siempre y cuando se mantenga el ritmo de inversión, del que depende la calidad del servicio.