La Coctelera

Categoría: Expansión

Los grandes patrimonios gastan 5.000 millones en cotizadas, arropados por la nueva fiscalidad, de Belén Carreño en Expansión

A punto de cerrar el ejercicio, pocos datos son necesarios para apuntalar la idea de que éste ha sido un año histórico en el parqué. Sin embargo, en los últimos meses una novedosa tendencia, que ha ido in crescendo, da buena cuenta de la enorme liquidez con la que se han encontrado las principales fortunas empresariales de España. Se trata de la compra si stemática de participaciones del 5% en compañías cotizadas.

Durante 2006 se realizaron al menos una veintena de operaciones de este tipo en 26 compañías cotizadas, la mayoría de ellas del Mercado Continuo. En total, los grandes patrimonios han desembolsado en este ejercicio alredor de 5.000 millones de euros en este tipo de operaciones. Es decir, entre las las 18 de algunas de las mayores fortunas familiares de España se han comprado, en paquetes del 5%, el equivalente a la capitalización bursátil de Gamesa.

Diversas motivaciones

No hay una única explicación para esta oleada de compras, pero gran parte se entiende por el criterio de optimización por el que los grandes inversores se han regido a la hora de encontrar destino para su liquidez, en muchos casos procedente de las plusvalías conseguidas por diferentes operaciones de compra-venta a principios de año.

A la hora de planificar la reinversión o gestión de esta liquidez, los grandes patrimonios han tenido que tener en cuenta una variable que no entraba en sus esquemas financieros de 2005. Se trata de la reforma tributaria cuya entrada en vigor, el próximo 1 de enero, puede afectar de diversas formas el estilo de inversión que los patrimonios familiares desarrollaban hasta ahora. La nueva ley pone en solfa una práctica muy extendida en la estructuración jurídica de las empresas familiares, como era camuflar en un tercer o cuarto nivel de la compañía a las sicav (sociedades de inversión).

Hacienda exigirá ahora que todos los activos afectos a la empresa familiar se puedan considerar aptos para calificarlos como actividad empresarial. Las sicav no entran en esta categoría y por lo tanto quedarán excluídas de ventajosas medidas fiscales, como la exención en el Impuesto de patrimonio o la bonificación del 95% en caso de donación o sucesión.

Sin embargo, las participaciones industriales que alcancen un mínimo del 5% sí son aptas para gozar de estas ventajas. Desde algunas firmas gestoras de grandes patrimonios aseguran que esta es una de las razones por las que muchas fortunas se han inclinado por esta opción a la hora de canalizar sus inversiones.

Otra novedad fiscal que también ha acelerado el proceso tanto de compra como de venta de estas participaciones es que las plusvalías realizadas en 2006 se podrán reinvertir en un plazo de tres años con las ventajas fiscales actuales. Es decir, que una vez aplicada la deducción por reinversión (en la actualidad un 20%) sólo triburarán por un 15%, frente al 18 % por el que lo harán las que se realicen el próximo año. Por ejemplo, Enrique Bañuelos podrá reinvertir durante los próximos tres ejercicios la venta de sus participaciones en Astroc con las ventajas fiscales de la ley en vigor.

Hasta ahora, gracias a estas deducciones por reinversión los compradores se permitían ofrecer precios con jugosas primas sobre el valor de mercado. En las ofertas que se realizaban preveían ya la reducción por reinversión, es decir, un 20%.

Aunque sería necesario un minucioso examen fiscal en cada caso (ya que Hacienda exige varios requisitos para gozar de esta deducción) se explican así las elevadas cifras que algunos compradores han fijado en las opa parciales o en las compras de grandes participaciones. A partir del próximo ejercicio, esta bonificación disminuye y muchos propietarios han preferido hacer caja este año.

El filón de las OPV

Otro denominador común de las compras de 5% que se han llevado a cabo han sido los valores elegidos. Las diez nuevas compañías que han saltado al parqué han sido uno de los destinos favoritos de los inversores. Astroc, GAM, Parquesol y Riofisa han sido objeto de estas operaciones. La ausencia de un accionariado previo de referencia y las buenas perspectivas con las que los valores saltaron al parqué facilitaron esta entrada.

El refuerzo de anteriores posiciones, con nuevas participaciones del 5% puede disfrutar de los mismos beneficios fiscales. Los movimientos en la papelera Ence o en Acerinox pueden guardar relación con esta práctica. Los Albertos, en Ence; la familia March, en Acerinox; Jaime Botín, en Bankinter o en Corporación Alba; y Alicia Koplowitz, en Inmocaral son otros ejemplos de ello.

Más allá de la cuestión fiscal, no se puede obviar el interés estratégico de estas adquisiciones. Para que el 5% sea apto, la inversión debe tener un carácter de permanencia de un mínimo de tres años. Por este motivo los empresarios han buscado valores que ofrezcan buenas perspectivas a largo plazo. Es el caso de Acerinox, que en ese periodo de tiempo tiene muchas probabilidades de verse envuelta en el proceso de consolidación sectorial de las compañías acereras.

También la diversificación sectorial o el interés por tener un puesto en el consejo de una empresa de referencia, como un banco, han servido de acicate para las compras.

Habitat dará entrada a cinco grupos familiares y estudia salir a bolsa, de J. Orihuel y A. M. Vélez en Expansión

Habitat asciende a la división de honor de las inmobiliarias españolas. Tras hacerse con Ferrovial Inmobiliaria por 2.200 millones de euros, la empresa, que hasta ahora operaba básicamente en Cataluña, extenderá su actividad al resto de España, quintuplicará la cifra de negocio y multiplicará casi por cuatro la reserva de suelo.

Pero el grupo también cambiará su actual fisonomía, en primer lugar desde el punto de vista accionarial. Los actuales propietarios, la familia Figueras y Josep Suñol, reducirán su participación al 55% como consecuencia de la incorporación de nuevos socios. “La operación [con Ferrovial] no podíamos hacerla solos”, argumentaron desde Habitat.

De acuerdo con los términos de la operación anunciada el pasado jueves, Ferrovial tomará el 20% de Habitat mediante una ampliación de capital de 125 millones que se ejecutará en los próximos meses. Paralelamente, cuatro o cinco family offices o sociedades patrimoniales ligadas a grupos españoles de capital familiar tomarán el 25% de Habitat, según aseguraron ayer fuentes de la inmobiliaria. La mayor parte del paquete corresponderá a una ampliación de capital de unos cien millones de euros. La operación podría completarse con la compra de títulos a los actuales accionistas de Habitat.

Grupos familiares

El grupo no ha revelado la identidad de los nuevos socios. Al menos uno de ellos ya tiene negocios con Habitat, que se ha asociado con tres family offices en Distrito 38, un complejo de oficinas en Barcelona. Según fuentes cercanas a la operación, uno de los futuros accionistas de Habitat sería Dolores Ortega, sobrina de Amancio Ortega, presidente de Inditex.

La patrimonial de Dolores Ortega tomó en julio el 8,16% de la promotora de la primera fase de Distrito 38. Montse Soldevila, de la familia propietaria del hotel Majestic, en Barcelona, y la familia Nadal, dueña de la galletera catalana Birba, se sumaron también al proyecto con idénticas participaciones.

Fuentes de Habitat señalaron que la intención de los actuales accionistas es ir recomprando títulos a Ferrovial. Tanto la constructora como los grupos familiares se sentarán en el consejo de administración. Bruno Figueras continuará en la presidencia, y Fernando Cirera y Ricardo Brosa seguirán como directores generales.

A medio plazo, Habitat podría adoptar otra decisión histórica: la salida a bolsa. “Evidentemente, es una opción que está encima de la mesa y que durante estos días se ha analizado”, admitieron fuentes del grupo, que incluso apuntaron que podría colocarse el 50% del capital. “En los dos próximos años seguro que no salimos a bolsa; se trataría de una operación más a medio plazo”, agregaron las mismas fuentes. Además de dar liquidez a los accionistas, el salto al parqué permitiría obtener recursos para financiar el crecimiento del grupo.

Para afrontar la compra de Ferrovial Inmobiliaria, Habitat ha firmado un crédito sindicado de 1.750 millones de euros, en cinco tramos, con un periodo máximo de amortización de cinco años. La operación ha sido diseñada por La Caixa, que participa en el préstamo junto a Banco Sabadell, Popular, Caja Madrid, Santander, Banesto, Caixa Catalunya y el Institut Català de Finances (ICF), la agencia crediticia del Gobierno catalán. Aunque la adquisición ha costado 2.200 millones, la cifra incluye 600 millones de deuda de Ferrovial Inmobiliaria.

De la nueva Habitat saldrán, mediante una segregación de activos, la división hotelera –una de las que más está creciendo– y la constructora Construhabitat, además de sicavs e inversiones financieras en otras actividades. El grupo se concentrará en la promoción de viviendas y oficinas. Habitat está estudiando en qué medida encajan en su estrategia determinados activos procedentes de Ferrovial Inmobiliaria, sobre todo, la red de compraventa de viviendas Don Piso.

Aisa

La inmobiliaria Aisa aprobó ayer una ampliación de capital para dar entrada, mediante la aportación de inmuebles, a Enric Massó, ex alcalde de Barcelona, que tomará el 13%. Al mismo tiempo, una sociedad liderada por Valentín Bascuñana García –fundador de Filo– ha comprado el 8%.

El repóquer de emprendedores inmobiliarios, de A. M. Vélez, J. Orihuel y S. Saiz en Expansión

El sector inmobiliario ha copado muchas portadas este año, un ejercicio marcado por los movimientos de concentración, ante la perspectiva de que el boom de la última década comience a remitir. Pero las grandes estrellas han sido emprendedores poco conocidos hasta no hace mucho, que han irrumpido en la primera línea del negocio.

Entre ellos, destacan especialmente dos nombres: Enrique Bañuelos y Luis Manuel Portillo, presidentes de Astroc e Inmocaral, respectivamente. Pero no son los únicos.

Luis Portillo (Sevilla, 1962), prácticamente desconocido hace tres años, ya prometía cuando en el verano de 2005 se hizo con el control de Inmocaral, mediante una opa respaldada por Alicia Koplowitz y Rafael del Pino. Este año, sus golpes maestros han sido la opa sobre Colonial y la compra a Acciona del 15% de FCC, en una operación valorada en 1.534 millones de euros.

La trayectoria de Portillo ha sido fulgurante desde que, en 2003, entró en Metrovacesa para ayudar a bloquear la opa hostil de los italianos Caltagirone y Marchini. La fortuna de este empresario autodidacta se forjó en sus años al frente de la promotora ExpoAn, que heredó de su padre y que vivió su época dorada en los noventa, al calor de la Expo 92 y de la construcción de vivienda protegida en Andalucía.

Portillo creó, junto a su esposa, Zent Inversiones, que aglutinaba 36 compañías de diversos sectores. En 2005, la venta de su participación en Metrovacesa le permitió tomar el control de Inmocaral, la antigua fosforera.

En 2006, además de su reciente entrada en FCC (ha comprado a Acciona su 15% en la constructora por 1.534 millones de euros), Inmocaral ha protagonizado una opa sobre uno de los gigantes del sector, Colonial, por 3.500 millones de euros. Además, Portillo planea expandir su negocio en Francia, donde ya está presente a través de SFL (de Colonial), con la compra de otra compañía cotizada.

El valenciano Enrique Bañuelos (Sagunto, 1966) rivaliza con Portillo por el hipotético título de empresario revelación en el negocio inmobiliario. En siete meses, desde que salió a bolsa, Astroc, la compañía que preside y de la que es máximo accionista (51,5%), se ha más que multiplicado por seis.

En el último trimestre, Astroc se ha hecho con el 60% de la división de promoción de Rayet por 350 millones de euros y ha comprado Landscape por 990 millones de euros; esta semana, ha vendido un tercio de los activos de la antigua filial inmobiliaria de Sabadell a General Electric por otros 650 millones.

Esta estrategia, basada en la rápida rotación de activos, es el modus operandi de Astroc, una compañía que parece contagiada por el dinamismo de su presidente y fundador, un enamorado del arte moderno, muy celoso de su vida personal, que vive la mayor parte del año en Nueva York. Hijo de un trabajador siderúrgico, se licenció en Derecho y fundó con 18 años su primera compañía, dedicada a la comercialización de miel. Al mismo tiempo, trabajaba como abogado y consultor.

Poco después, se inició en el mercado inmobiliario, aunque también participa en el sector de la banca y en el de la energía. Bañuelos forjó su fortuna en la Comunidad Valenciana, aprovechando una normativa autonómica que permitía a cualquier persona proponer al ayuntamiento de una localidad un desarrollo urbanístico, sin necesidad de ostentar la propiedad.

Si las corporaciones municipales aceptaban la oferta, los dueños de los terrenos no podían negarse y debían sufragar los costes y pagar al agente. Bañuelos quiere apostar ahora por los aeropuertos. Astroc pretende desarrollar veinte aeródromos en España para dar servicio a los dueños de avionetas privadas.

De la mano de Bañuelos, el alcarreño Félix Abánades (Ablanque, 1943), único accionista y presidente de Rayet (aliada de Astroc, de la que posee el 5,1%, tras traspasarle parte de su promotora), es otro de los empresarios del sector que puede despedir 2006 como una sonrisa de satisfacción.

Fundada en 1989 como constructora –Abánades, que se incorporó a la firma como consultor, lleva el timón desde 1993, cuando se hizo con la empresa, que entonces estaba en quiebra, Rayet era, hasta hace poco tiempo, una desconocida fuera de su provincia de origen, Guadalajara. Pero, en un par de meses, la inmobiliaria, que cerrará 2006 con unas ventas de 310 millones, ha irrumpido en el accionariado de Antena 3 Televisión (es el segundo accionista, con el 5,6%) y de Astroc.

Ambas participaciones han supuesto una inversión conjunta de 383 millones de euros. En línea con su estrategia de diversificación, acaba de reforzar su negocio hotelero, tras comprar dos inmuebles de la antigua Landscape por 97 millones de euros.

Sus allegados definen a Abánades como un empresario sin miedo al riesgo, amante de la naturaleza y muy comprometido con los aspectos sociales –a través de la Fundación Rayet– y, en concreto, con el desarrollo socioeconómico de su región, la comarca del Alto Tajo, en Guadalajara.

Vinculado también a esta provincia, merced al proyecto de 9.000 viviendas que promovió a diez kilómetros de la capital alcarreña, junto a la estación del AVE –una ubicación no exenta de polémica–, Rafael Santamaría (Madrid, 1951) no es, precisamente, un recién llegado al sector del ladrillo. Reyal, la compañía que fundó su padre y cuyas riendas tomó tras la muerte de éste, en 1997, lleva tres décadas en el mapa inmobiliario, aunque su explosión definitiva ha llegado este año.

En lo que parece ser una constante en el sector, Reyal se ha zampado un pez grande, Urbis, tras desembolsar 3.317 millones de euros en una operación pactada con Banesto y ACS, que controlaban un 50,26% y un 24,8% de la veterana inmobiliaria. Con ello, Reyal se ha abierto paso hasta el parqué, en una estrategia similar a la de Portillo en Inmocaral: opa por el 100% y ampliación de capital para dar entrada a nuevos accionistas (entre ellos, nombres de relieve como Porcelanosa e Ibercaja) y reorganización de los activos de la sociedad familiar para aportarlos al grupo resultante.

En el caso de Reyal, esos activos están valorados en casi 2.000 millones de euros. Apasionado de la caza, Santamaría, que se graduó en Arquitectura, es vicepresidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (Apce) desde febrero de 2005.

El último en sumarse a este pelotón de figuras emergentes ha sido el catalán Bruno Figueras. De 51 años y padre de tres hijos, tampoco es un recién llegado. Desde 1994, está al frente de Habitat Grupo Empresarial, la promotora creada en 1953 por su padre, Josep Maria Figueras –que fue presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona– y por Josep Suñol. Bruno Figueras, que en la actualidad se reparte con Suñol el capital de Habitat, cursó Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Barcelona y, posteriormente, hizo un MBA en la Universidad de Stanford.

Amante de la música y, en particular, del jazz, Figueras estudió también solfeo y armonía en el Conservatorio de Música de Barcelona. Desde el punto de vista institucional, es uno de los pesos pesados del sector inmobiliario catalán: ocupa la vicepresidencia de la Asociación de Promotores Constructores de Barcelona –que preside Enric Reyna– y, desde 2001, preside Construmat, uno de los grandes certámenes de Fira de Barcelona; también es miembro del consejo de administración de la entidad ferial.

Durante los últimos años, Figueras ha impulsado el crecimiento de Habitat junto con Fernando Cirera, director general. Habitat ha fichado a arquitectos de renombre para algunos de sus proyectos –como Dominique Perrault o Arata Isozaki– y ha creado una división hotelera. También ha sabido incorporar a socios a algunas de sus operaciones, como ha hecho en el parque de oficinas Distrito 38, en Barcelona.

El pasado noviembre, Habitat vendió a fondos de Caja Madrid la primera fase del complejo –todavía en construcción– por 113 millones de euros. Ahora, acaba de dar su gran salto con la compra, anteayer, de Ferrovial Inmobiliaria, una operación valorada en 2.200 millones de euros, que lleva implícito el desembarco en Habitat del grupo de la familia Del Pino, que tendrá el 20% del capital.

Philip Morris y Altadis brindan con alzas de precios, de Itziar Elizalde en Expansión

Tras un annus horribilis en el mercado de tabaco español, con la entrada en vigor de la ley antitabaco, una guerra de precios y una caída del 30% de los márgenes del sector, Philip Morris y Altadis han decidido afrontar la llegada de 2007 con buen pie, es decir, con una subida de los precios en sus principales marcas.

Ambas compañías, que en conjunto suman más del 60% del mercado, han comunicado al Comisionado para el Mercado de Tabacos una subida media de 0,20 euros en sus enseñas más conocidas, según fuentes del sector.

El incremento, que situará en 2,95 euros el precio de la cajetilla clásica de Marlboro, la marca más vendida en España con una cuota del 17%, será efectivo a partir de hoy, si se publica en el Boletín Oficial del Estado. En el caso de Altadis, su marca líder, Fortuna, se situará en 2,40 euros.

Aunque la gran mayoría de los fumadores no compartirán esta impresión, para las tabaqueras la actualización de tarifas, entre un 4,7% y un 11%, supone iniciar el ejercicio con una normalización del mercado y abrir la puerta a una recuperación de sus márgenes. Hasta septiembre, el beneficio de Altadis cayó un 20%, mientras que Philip Morris ya anticipó en enero un impacto negativo en los resultados del ejercicio por la situación del mercado español.

En 2006, la dura competencia en el mercado español ha llevado a las compañías a una guerra soterrada de precios a costa de asumir contra sus resultados las tres subidas de impuestos sobre el tabaco aplicadas desde septiembre de 2005.

Sin sorpresa

En el sector, la subida de precios anunciada no ha pillado por sorpresa. Tras el último incremento del impuesto mínimo aprobado por el Gobierno el pasado 10 de noviembre, todas las grandes tabaqueras subieron los precios de sus marcas más baratas, hasta una media de 2,10 euros.

Este movimiento obligado fue anticipado por los expertos como un primer paso para una posterior subida de las principales marcas, dado que las empresas siempre suelen mantener el mismo diferencial de precio entre las enseñas más baratas y las más caras. La gran incógnita era quién, cuándo y cuánto se producirían los primeros movimientos. Tras los pasos dados por Philip Morris y Altadis, el sector da por hecho que, a lo largo, de los próximos días el resto de compañías irán ajustando al alza sus tarifas.

Aunque los dos grandes del sector han coincidido en el tiempo en comunicar su revisión de precios, su política ha sido ligeramente diferente. Philip Morris ha demostrado que quiere recuperar el tiempo perdido, confiar en el valor de sus marcas frente a las de su misma categoría y alejarse de cualquier atisbo de bajo precio. Altadis, por su parte, ha decidido ser más cautelosa y ha optado por aplicar menores incrementos a sus enseñas.

El propietario de la marca del vaquero ha situado su tabaco más barato, Next, en 2,30 euros, frente a los 2,20 euros de Ducados Rubio de la hispanofrancesa. En el segmento de precio medio, la estadounidense también ha ido más allá y ha situado L&M, a 0,05 euros por encima de Fortuna.

Profacility reinventa la gestión de edificios, de M. Á. Patiño en Expansión

Suele decirse que, en el mundo empresarial, las ideas más simples son las que funcionan, siempre que se sepan llevar a la práctica. Es el caso de Profacility Service Management, una empresa de reciente creación que en apenas seis meses ha sabido abrirse un hueco en el mercado.

Profacility, que se dedica a la gestión de inmuebles y a los servicios asociados a la actividad empresarial, reúne todos los ingredientes de los proyectos empresariales genuinos. Sólo le faltó nacer en un garaje, pero, cuando Juan de la Peña, su máximo responsable, relata los comienzos, recuerda a las grandes aventuras empresariales que nacieron de la nada y por casualidad.

Además de De la Peña, en los comienzos también estaba Manuel Castelo. Ambos trabajaban en el mundo de la banca. “Estábamos en banca privada (para clientes con altos patrimonios), trabajando en UBS, y, a raíz de la elaboración de un estudio, vimos que había grandes necesidades sin cubrir en el sector inmobiliario”, dice De la Peña. En concreto, todo lo relacionado con lo que en otros países se ha bautizado como property management y facility management.

El denominador común de estos dos conceptos, que se traducen por “servicios a la propiedad” y “servicios al inquilino”, es la gestión de aquellos servicios ligados a un inmueble para su mantenimiento y aquellos vinculados a las empresas que habitan esos inmuebles y que no forman parte de la actividad principal de esta compañía.

¿Quién no ha pensado alguna vez en el tradicional portero de un inmueble, ese señor que cambiaba la bombilla del portal cuando se fundía, o que se encargaba de limpiar las zonas comunes? La diferencia, con Profacility, es que la empresa consigue encargarse de esos servicios de forma mucho más profesionalizada, aprovechando economías de escala, y abarcando todas y cada una de las facetas del edificio. Desde la contratación del mejor seguro contra incendios, hasta la búsqueda de la empresa de limpieza que más se ajuste a los requisitos del inmueble.

Pero Profacility, que cuenta con el asesoramiento de Carlos Dolz de Espejo, que fue máximo responsable del grupo Sulzer en el mundo, va mucho más allá, y también abarca el suministro de todos aquellos servicios que no forman parte de la actividad principal de los inquilinos.

Las posibilidades actuales del outsourcing (subcontratación), se lo permiten. Desde el cátering –el relleno de las máquinas del café, por ejemplo–, hasta el suministro de consumibles para una oficina; todo es susceptible de ser optimizado mediante una buena gestión profesional, por no decir los servicios de seguridad, el suministro de energía y la gestión de arrendamientos.

Baza

La gran baza de Profacility es su independencia y especialización. Hay grupos que también ofrecen este tipo de servicios, pero que están vinculadas a inmobiliarias en su gran parte. “Además de la independencia, otro de los elementos distintivos de Profacility es contar con un departamento de compras fuerte, y una estructura ágil y reducida que se encarga de buscar las mejores oportunidades en el mercado”, apunta De la Peña.

Profacility tiene ahora menos de veinte profesionales en plantilla repartidos en oficinas en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga. La compañía se está nutriendo de fichajes de profesionales con gran experiencia en el campo inmobiliario o, incluso, en áreas tan específicas como la negociación con proveedores.

De hecho, uno de los secretos de Profacility está en negociar los mejores precios y niveles de servicio con los proveedores para la gestión del inmueble y sus inquilinos, con un estudio específico de sus necesidades y de calidad del servicio.

Carpetazo a un año electrizante y de altos vuelos, de A. Guillermo y J. S. Arce en Expansión

2006, año histórico. El cambio climático y el consecuente calentamiento global de la Tierra, que tan evidente ha sido este año, también parece que han dejado su impronta en la actividad empresarial.

En España, este fin de semana, se cierra un año al rojo vivo, en el que la bolsa, los cuarteles generales de muchas empresas y los despachos de las administraciones nacionales y europeas han vivido momentos incandescentes.

Los consecutivos récords bursátiles de los índices españoles han estado refrendados por la fiebre de transacciones corporativas que se han sucedido desde el comienzo de año.

El primer movimiento global llegó por sorpresa a finales de enero, cuando Mittal Steel presentó una opa hostil sobre su rival europeo Arcelor. El grupo indio se topó con las reticencias de los Gobiernos de España, Francia y Luxemburgo, principales países afectados por la opa.

El rechazo gubernamental a operaciones trasnacionales, como la de Mittal, que finalmente ha conseguido la aprobación, se ha repetido en varias ocasiones durante el ejercicio. Si ya se había anticipado en años anteriores, en 2006, el proteccionismo nacional ha recobrado fuerza frente a las autoridades comunitarias.

La actuación del Gobierno de Zapatero frente a la opa que E.ON lanzó en febrero sobre Endesa, mejorando en un 30% la de Gas Natural, tuvo su réplica en el Gobierno italiano, opositor acérrimo a la fusión de la española Abertis con la concesionaria de autopistas Austostrade. Reino Unido también se puso en pie ante el desembarco del grupo ruso Gazprom en su territorio.

Sin embargo, los arranques proteccionistas han quedado diluidos dentro la organización de la Unión Europea, que ha conseguido imponer sus postulados comunitarios en las operaciones empresariales, excepto en el caso de Abertis-Austostrade, que finalmente, decidieron romper este mes la operación de fusión que daría lugar al mayor grupo de infraestructuras del mundo.

La operación de Abertis no pudo ser, pero su intento forma parte de una tendencia generalizada entre las empresas españolas de entrada en el capital de grupos extranjeros. 2006 se ha caracterizado por la iniciativa española en tomar participaciones mayoritarias fuera de la fronteras, especialmente, en Reino Unido. El año 2006 comenzó con el cierre de la adquisición de la operadora móvil O2 por parte de Telefónica, por 26.00 millones de euros.

Pero, quizás, la sorpresa llegó en junio, cuando Ferrovial se hizo con el gestor de los aeropuertos británicos BAA, por 14.930 millones de euros. La otra gran operación española en Reino Unido se materializó en noviembre con la oferta de Iberdrola por la eléctrica británica Scottish Power, valorada en 16.400 millones. En las últimas semanas, Santander compró un 1,63% de Scottish Power.

Estas tres transacciones han sido las más cuantiosas, pero no son las únicas. El año que termina se ha caracterizado por cifras récord en fusiones y adquisiciones en todo el mundo. En el ámbito internacional, habría que destacar la fusión de Alcatel y Lucent, la adquisición de Schering por Bayer y la de Serono por Merck.

No obstante, las empresas españolas se han situado entre las más activas en operaciones. Sus movimientos superaron los 150.000 millones de dólares (115.000 millones de euros).

Para otras compañías españolas, la presencia internacional viene dada por su modelo de negocio global. Éste es el caso de Inditex, que en febrero de este año abrió su primera tienda en China continental, en Shanghai, y que en octubre inauguró en Valencia su tienda número 3.000. El grupo textil, que ya ha superado a H&M en facturación, comenzará 2007 con más establecimientos que su rival estadounidense Gap.

En el año que ahora termina, en España, ha habido dos sectores estrella por turbulencias y permanencia en las portadas de los periódicos, y porque, además, durante 2007 prometen seguir en la cresta de la ola: el sector eléctrico y el aéreo.

La adquisición de Scottish Power por Iberdrola, que se completará el próximo abril, ha sido la última operación del sector, pero 2006 ha girado en torno a Endesa.

El punto de inflexión llegó en febrero cuando el grupo alemán E.ON mejoró la oferta de Gas Natural y comenzó así una pugna del Gobierno español frente a Bruselas para dificultar la entrada de la alemana en la eléctrica. Cuando, en septiembre, el Ejecutivo se mostró dispuesto a eliminar la mayoría de las condiciones impuestas por la Comisión Nacional de la Energía a la oferta de E.ON, irrumpieron en escena las constructoras.

Acciona entró en Endesa, hasta alcanzar un 20%. ACS adquirió un 10,9% de Iberdrola, y Sacyr Vallehermoso ha completado esta semana una nueva compra de acciones de Repsol YPF, hasta el 20,01%. El objetivo de las tres compañías es llegar al 24,9%, tope máximo antes de la obligación de lanzar una opa.

En el sector aéreo nacional, la industria del bajo coste, que ya concentra una cuota de mercado superior al 30% en los vuelos entre Europa y España, fue el gran protagonista en 2006, al margen de la inauguración de la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, el otro gran acontecimiento del año en el sector. Por un lado, el lanzamiento de Clickair, la compañía low cost impulsada por Iberia, representó una revolución sin precedentes en el mercado de vuelos baratos, hasta el punto de condicionar completamente las respectivas estrategias de sus competidoras nacionales y europeas.

Vueling, la empresa participada por Apax Parterns y el Grupo Planeta, se vio obligada a adelantar un año su salida a bolsa, que tuvo lugar a principios de diciembre.

EasyJet y Ryanair, los gigantes europeos de los vuelos baratos, contraatacaron con la implantación de sendas bases de operaciones en Barajas.

El ejercicio estuvo también marcado por los conflictos laborales en Iberia. En plena temporada de verano, el sindicato de pilotos Sepla realizó una huelga de tres días, que, sin embargo, se vio empequeñecida ante el colapso, semanas después, del aeropuerto de El Prat por parte de los trabajadores de tierra de la Iberia, en protesta contra la decisión de Aena de retirar a la primera aerolínea nacional su licencia del handling en el aeropuerto de El Prat.

Sin embargo, estos acontecimientos pasan a un segundo plano cuando se comparan con la crisis de Air Madrid, ya catalogado como el mayor escándalo en la historia de la industria aérea española. Durante meses, el Ministerio de Fomento sometió a la aerolínea a una exhaustiva investigación en torno a la gestión del mantenimiento y la seguridad de sus aviones, que concluyó con el cese de las operaciones de la polémica aerolínea en plena temporada de Navidad.

Televisión e Internet

Para las telecomunicaciones, 2006 ha sido un año de lanzamientos. Si, en octubre, Amena, la operadora móvil de France Télécom en España desapareció para dar paso a Orange, la marca global móvil del grupo francés; en diciembre, nació Yoigo, el cuarto operador de telefonía móvil, propiedad de TeliaSonera.

En televisión analógica, destaca la aparición de una nueva cadena La Sexta, aunque lo más relevante es el despegue de la televisión digital terrestre (TDT) y la irrupción de Internet como medio de distribución de contenidos. El poder de la red se confirmó el pasado octubre cuando Google compró YouTube. Además, mientras el consumo de televisión ha caído en el año un 6,6%, los accesos a Internet crecieron un 25%.

Los auditores cuentan las uvas en Nochevieja, de L. Junco en Expansión

Mañana se despide el año y se cierra los resultados del ejercicio de las compañías. Una de las particularidades del balance son las existencias, que deben ser revisadas por el auditor, quien verifica que existen y que están correctamente valoradas en las cuentas de la empresa. Contar gallinas, cerdos o pipas es parte del trabajo de los revisores en estas fechas.

El auditor debe comprobar por sí mismo las cantidades que aparecen en el inventario, hasta quedar completamente convencido de que las cifras reflejadas son reales. Para ello, se desplaza personalmente hasta los locales de la empresa, aunque este requisito depende del sector.

Así, “en las empresas de telecomunicaciones, no hay problemas de desplazamiento, ya que su valor se basa en los soportes informáticos y los recursos humanos”, explica José Luis Aller, gerente de Auditoría de Deloitte.

Sin embargo, en la auditoría de las industrias, “es un requisito indispensable para el auditor, que suele realizarse la última semana del año o la primera del siguiente, cuando se cierra el transporte de entrada y salida de mercancías”, explica Valeriano Torres, auditor de Ernst & Young (E&Y).

En el supuesto de los bienes de consumo y la distribución, “como es el caso de la latas de bebidas, detergentes o comida”, señala Aller, “se genera una problemática importante, ya que los stocks tienen muchas referencias”. Tradicionalmente, “esta comprobación se realizaba entre el 29 de diciembre y el 2 de enero, ya que las existencias de un día podían variar al siguiente”, señala Aller.

No obstante, con el paso del tiempo, “las nuevas tecnologías de la información permiten trabajar en tiempo real y han posibilitado extender las comprobaciones a otros periodos del año”, afirma Antonio Fornieles, socio director de auditoría de KPMG.

¿Cómo se comprueban las existencias de las empresas? “Las compañías cárnicas, por ejemplo, tienen, por un lado, los animales, que se van moviendo de un sitio a otro, por lo que su enumeración no es fácil.

Por otro lado, te encuentras con la carne almacenada”, explica Aller, quien recuerda la comprobación del stock de una empresa en la que tuvo que adentrarse en la cámara frigorífica, a 14 grados bajo cero, para calcular el número de piezas. Una tarea que se fue complicando, ya que no se podía permanecer más de dos minutos en la habitación, “y podías perderte contando los cadáveres”.

En otra empresa de cría de cerdos, otro auditor de E&Y lo tuvo un poco más fácil. “Posiblemente, había cerca de 1.000 cerdos en la granja, por lo que me dieron un spray para que fuera marcando los animales que ya había contado”.

A este tipo de inventarios “suelen ir jóvenes auditores”, añade un revisor. “Yo tuve que hacer el inventario de una fábrica de pipas y tenía que contarlas. Obviamente, tuve que emplear una fórmula matemática para poder determinar la cantidad”.

Y es que las empresas dedicadas a la alimentación son, posiblemente, las que más anécdotas dejan en la vida de los auditores, que, además de actuar como guardianes de la información financiera, llegan a convertirse en catadores de las mercancías. “El inventario de una bodega de vinos requiere, además de contar el número de botellas y cajas con las que cuenta la empresa, probar algunos de los productos”, explica Torres.

Los líquidos embotellados pueden no ser lo que realmente parecen, ya que se ha podido rellenar la botella con agua y colorante para incrementar el número de existencias de la compañía y así ajustar las cuentas”, apunta el revisor. Lo mismo ocurre con las latas de conservas. Una conservera gallega que hace años estaba a punto de ser adquirida por otra compañía “incluyó en el almacén cajas con latas vacías para que su precio fuera mayor”, recuerda un auditor.

Reglas

De forma excepcional, la ley permite que las materias primas y consumibles, que se renuevan constantemente y cuyo valor sea de importancia secundaria para la empresa, se incluyan en el activo por una cantidad y valor fijos. “Cuando llegamos a la empresa, ésta nos facilita una lista con el inventario que ha ido actualizando todo el año. Por lo general, nos fijamos en los datos más relevantes, como un número muy elevado de existencias en un área determinada”, explica Torres. “Un pequeño fallo en un producto de muy bajo precio no influye en los resultados”.

En el caso de la construcción, los inventarios de las empresas incluyen todos los materiales que se emplean para desarrollar una obra que aún no ha finalizado. Por ello, “requerimos auditores especializados, con formación en ingeniería, ya que tienen que valorar la cantidad de hormigón empleado y el valor de la iluminación, así como todos los materiales utilizados en cada obra”, explica Aller.

Según fuentes del sector, la verificación de los auditores en este mercado se realiza mediante las facturas o certificaciones de obra por el porcentaje de lo construido hasta la fecha del cierre.

Las empresas se enfrentan a nuevos costes por sus planes de pensiones, de C. Cuesta y P. González en Expansión

Las empresas han topado con uno de los cambios introducidos a última hora en la reforma del IRPF. Un cambio que afectará de pleno a sus aportaciones a las pensiones privadas de los empleados, y que supondrá un aumento de los costes fiscales de las compañías.

La modificación parte de la reducción recogida en la reforma del IRPF del tope máximo deducible por las aportaciones a planes de pensiones. Según la nueva ley, que entrará en vigor el próximo lunes, 1 de enero, los contribuyentes no podrán deducir, como ocurría hasta ahora, por su plan de pensiones particular y, además, por el plan que les dota la empresa.

Con la ley antigua –en vigor hasta mañana– el contribuyente, en el caso máximo (tener una edad de 65 años) podía deducir 24.250 euros por su plan privado, y otra cantidad equivalente por la aportación de su empresa. El resultado era un total de 48.500 euros deducibles por año. La nueva norma recorta ese techo a un máximo de 12.500 euros en conjunto, tanto si proceden de la aportación del particular, como de la empresa.

Y este cambio no será inocuo para las compañías. A partir del 1 de enero no podrán cumplir con sus compromisos de aportaciones a planes de pensiones en los casos en los que el empleado ya cuente con un plan particular, contingencia muy difícil de controlar y, además, muy difundida entre determinados profesionales o empleados altamente cualificados.

El resultado es que “tenemos que cumplir con lo pactado, recogido muchas veces en los convenios colectivos o en contratos individuales, pero sin poder aportarlo a los planes porque el límite máximo deducible, que es también el de aportación máxima, va a estar ya saturado por la inversión propia del trabajador”, comenta uno de los socios de un gran despacho español.

La salida a este laberinto se conoce ya en el sector como seguros de exceso. Es decir, productos similares a los planes de pensiones pero estructurados a través de seguros, en los que se podrá seguir aportando por encima de ese techo, pero que supondrán un problema fiscal para las empresas.

Mientras que las aportaciones individualizadas a los planes son deducibles para las empresas en el mismo momento de realizarlas, las que se hagan a estos seguros ligados a la jubilación no lo serán en ese momento, sino cuando se cobren las prestaciones. La diferencia es notable, porque puede suponer la imposibilidad de materializar de todo ese importe deducible hasta que el empleado abandone su vida laboral, con una pérdida de liquidez y margen financiero más que sensible para la empresa.

El beneficiario de las prestaciones ligadas a seguros, por el contrario, tiene una ventaja respecto a las realizadas a través de planes de pensiones: tienen una reducción de tributación del 40% en el momento de su percepción –beneficio que han perdido los fondos de pensiones con la reforma del IRPF–, al considerarse como rendimientos irregulares del trabajo. De ese modo, el tipo efectivo máximo que soportarían estas rentas sería del 25,8% (solo paga impuestos el 60% de lo percibido, y lo hace a un tipo del 43%, el marginal más elevado).

La nueva ley del IRPF, en su disposición transitoria undécima, establece que las aportaciones que realicen las empresas tendrán que ser en seguros contratados antes del 31 de diciembre (esto es, de mañana), fecha que coincide con el plazo de exteriorización de los compromisos por pensiones llamados premios de jubilación –una prestación, en forma de pago único, que se concede al trabajador por su vinculación a la empresa hasta el retiro– pactados en convenios colectivos de ámbito supraempresarial.